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Para becas, primero los ricos
Enrique Gutiérrez
30/09/2021 4:37pm
#Columnas de opinión#Opinión y Política

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Mariana Imaz Sheinbaum, hija de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, desató la polémica esta semana, luego de que se conociera que recibió más de un millón de pesos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a manera de becas para estudiar postgrados, la gran mayoría de esos recursos en 2019 y 2020.

Luego salieron otros nombres de hijos de funcionarios en las mismas condiciones.

Conozco a muchos grandes profesionistas que lo son ahora porque ayer sus padres sacrificaron comodidades, viajes, fiestas e incluso su salud, para pagar sus estudios, porque jamás pudieron acceder a una beca de gobierno.

También conozco a personas muy inteligentes, que tenían toda la intención de prepararse y ser unos profesionistas, pero que no lo son porque sus padres vivían en la miseria y nunca pudieron pagarles una carrera profesional, mucho menos un postgrado, y tampoco accedieron a una beca.

No es nuestra intención cuestionar los méritos de los y las beneficiadas, entre ellas las hijas de funcionarias de este gobierno, para recibir una beca económica. Podrían tenerlos de sobra. Tampoco dudo que hayan cubierto todos los requisitos.

Lo que golpea es la sospecha de favoritismo para acceder a este tipo de beneficios y su cuestionable viabilidad ética y moral por el inminente conflicto de interés que registran, al obtener dinero público siendo descendientes de servidores públicos.

Las condiciones económicas de sus familias les permitiría, sin mayores problemas, pagarles de sus bolsillos esos estudios y permitir, ahí sí, que primero los pobres, los estudiantes de bajos recursos, tuvieran mayor posibilidad recibir un apoyo de esa naturaleza para concretar sus proyectos académicos.

Molesta la incongruencia. Han dicho hasta la saciedad que son diferentes a todos los anteriores, pero en los hechos se comportan igual o peor, participando en la rapiña de recursos públicos, como lo han hecho muchos de la clase política en el pasado, para preparar a sus descendientes.

Ser diferentes es hacer las cosas diferentes, no ser como aquellos a los que tanto han criticado y denostado. No continuar con sus mismas mezquindades y otras prácticas que muestran su voracidad para pagarse con recursos públicos hasta el papel de baño de sus casas.

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