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Rescate no, ¡asalto!
Enrique Gutiérrez
05/10/2021 4:23pm
#Columnas de opinión#Opinión y Política

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En Guasave se ha destapado un hecho vergonzoso que contradice absolutamente no solo las posturas en el pasado de quienes hoy los protagonizan, sino que además exhibe el desprecio que le tienen a banderas fundamentales que despliegan los promotores de la llamada Cuarta Transformación.

Por lo delicado del tema, parto de tres premisas:

1.- Todo trabajador del Ayuntamiento de Guasave tiene el legítimo derecho de aspirar a un empleo que le brinde certeza de permanencia, justa retribución y trato digno, mediante su afiliación a un sindicato.

2.- Si quienes aspiran reúnen todos los requisitos exigidos, es una mezquindad que la parte patronal o sindical le niegue ese derecho.

3.- Si la parte patronal o sindical pasa sobre los derechos de aquellos trabajadores que sí los tienen, para favorecer a familiares, amigos e incondicionales de quienes son gobierno, pero que los incumplen, incurre en una conducta deleznable y ruin.

Un día antes de que Aurelia Leal dejara la alcaldía para estar en condiciones de ocupar su lugar como diputada local, aprobó la incorporación al Sindicato Autónomo de Trabajadores del Ayuntamiento de Guasave (Satag) de 70 nuevos empleados, lo que había venido maquinando desde el inicio de su administración.

En una actitud que muestra el desprecio por el pensamiento y la inteligencia de los guasavenses, desde el Ayuntamiento pretendieron desligarse del exceso y culpar de todo a la dirigencia del Satag, que sin duda ha sido cuando menos cómplice de esta abusiva acción.

El Oficial Mayor del ayuntamiento encabezado por Aurelia Leal, Jorge Humberto Hernández, dijo al día siguiente del acto en el que se oficializó el “sindicatazo”: “Aquí la administración no tuvo nada qué ver. El sindicato es el que nos hace la propuesta a nosotros. Aquí nosotros no tenemos nada qué ver con la propuesta. Fue el sindicato el que directamente nos la pasó”.

Pero eso no es cierto. La postura de su jefa sobre el proceso para la sindicalización de empleados lo desmiente. Hace poco menos de un año, el 22 de noviembre de 2020, la propia Aurelia Leal expresó a los medios: “Por ahí dijo el líder del sindicato (Alejandro Pimentel, del Stasag) que él va a sindicalizar 100 empleados por sus pistolas. Yo no sé cómo le va a hacer, porque la parte patronal somos nosotros, y sin nosotros no se puede realizar ese proceso”.

Y si eso es mentira, lo siguiente también. Dicen desde el gobierno municipal, para justificar su voraz atraco, que se trata de una cuestión de “justicia laboral” para trabajadores de la comuna.

Mienten. Si de eso se tratara no hubieran incluido a parientes de Aurelia Leal, hijos, yernos, nueras y familiares de regidores y funcionarios municipales, que tienen menos de tres años laborando, sino a trabajadores que tienen décadas haciéndolo y han luchado por ser sindicalizados sin lograrlo.

Esto es algo que no tiene precedente en el municipio. Jamás un alcalde o alcaldesa se había atrevido a una situación cuando menos parecida, y vaya que hemos tenido presidentes seriamente cuestionados por sus acciones.

Es penoso el manejo que han dado al asunto, con un ayuntamiento voraz y una dirigencia sindical cómplice, pero son también muy serias las consecuencias financieras que esto puede generar al próximo gobierno y el impacto político de estos excesos en el partido al que pertenecen, porque además del aumento en el gasto, está el repudio que el hecho está generando en la sociedad guasavense.

Un triste grupo de políticos que sucumben a la ambición de lo inmediato y desprecian la oportunidad de ser un referente de una nueva forma de ejercer el gobierno.

En el slogan de gobierno de Aurelia Leal se dijo que se trataba de ir “Por el rescate de Guasave”, pero parece que no se trató de un rescate, sino de un vil asalto.

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