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No han sembrado certeza
Enrique Gutiérrez
06/10/2021 6:13pm
#Columnas de opinión#Opinión y Política

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Está iniciando el ciclo agrícola Otoño-Invierno 2021-2022 y nuestros productores lo hacen en las circunstancias de siempre, en medio de la incertidumbre sobre cuestiones tan elementales como el seguro agrícola, el financiamiento y los apoyos gubernamentales para la comercialización de su cosecha, principalmente la de maíz, y el subsidio para el rescate de agua de riego.

Además, a merced de la voracidad de las transnacionales suministradoras de insumos indispensables como las semillas, los fertilizantes, los agroquímicos y hasta las refacciones para la maquinaria.

La lucha ahora es por lo mismo que lo han hecho desde hace décadas, porque el gobierno, sus instituciones, les brinden mayor certeza para desempeñar su actividad, les digan menos mentiras, les den un trato digno y justo donde haya más entendimiento y menor mentiras.

Para que en esas circunstancias cada quien, productores y gobierno, pueda cumplir con lo que les corresponde, donde ellos, los que trabajan la tierra y arriesgan su patrimonio, puedan aspirar a una utilidad razonable de acuerdo al esfuerzo que realizan y el riesgo que enfrentan, y la autoridad cumpla con su obligación de dar esas condiciones de certeza mediante la aplicación de una normatividad justa.

Viene en las próximas semanas la discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación 2022 en la Cámara de Diputados, documento fundamental para conocer las intenciones del gobierno para campo, y que tradicionalmente obliga a los campesinos sinaloenses a dejar sus tierras para irse a presionar por recursos para la actividad, a veces respaldados por un puñado de legisladores que ahora están del otro lado del problema y que ahora hasta cuestionan a quienes participan en este tipo de manifestaciones.

Podrían irse de nuevo, porque en materia agrícola no hay una bien definida política en este gobierno, sino algunos puntos luminosos esperanzadores y otros oscuros muy preocupantes.

Vienen días difíciles. No es mucho lo que piden los hombres del campo. Nada que les sea regalado, pero sí que se les asegure un trato digno y debido.

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