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Jornaleros, el eslabón más débil
Enrique Gutiérrez
09/10/2021 4:29pm
#Columnas de opinión#Reflexiones

Tiempo de opinión

La semana pasada se registró, unos kilómetros al norte de Mazatlán, un accidente tipo volcadura en el que un camión que trasladaba jornaleros agrícolas desde Chiapas, con destino a Tijuana, con un saldo de un pequeño de tres años muerto y cerca de 40 heridos.

Hace unos 20 años realicé una serie de reportajes para la cadena de periódicos El Debate, denunciando las condiciones en que eran “enganchados”, tratados y trasladados trabajadores agrícolas del sureste del país hacia el estado de Sinaloa y Baja California, principalmente.

Para concretarlo me situé en Oaxaca y anduve merodeando en algunos mercados populares de la ciudad capital donde era fácil encontrar “enganchadores” de jornaleros que pretendieran venir a trabajar al noroeste del país.

Lo logré, y junto con decenas de compatriotas que traían a sus hijos partimos a Sinaloa. Fue una travesía muy difícil pero aleccionadora, con un trato inhumano y denigrante para todos.

Viajábamos en un viejo camión sin aire acondicionado, con frecuentes fallas mecánicas. No nos permitían bajar en las gasolineras para asearnos un poco y realizar nuestras necesidades fisiológicas. A cambio el camión paraba en medio de parajes solitarios y todos los pasajeros bajábamos y nos perdíamos entre el monte.

Los conductores eran muy entrones, pero uno de ellos totalmente inexperto. Cuando manejaba este último era mantenerse al “filo de la navaja”. Se arreglaban en determinados tramos con lo que entonces eran elementos de la Policía Federal de Caminos, a los que les entregaban dinero que ya llevaban presupuestado de antemano, de tal forma de que en las condiciones en que estuviera la unidad y los mismos choferes podían seguir viajando.

En el transcurso del viaje de aproximadamente 48 horas, solo dos paradas para comida proporcionada por el patrón contratante. Un plato con una pieza de pollo en Irapuato y algo de carne de puerco guisada y frijoles pasando Guadalajara.

Obviamente cuando tras casi las 48 horas llegamos a Culiacán y nos instalaron en unos galerones al norte de la ciudad, cerca de La Presita, las condiciones sanitarias del camión eran insufribles.

Al conocer del accidente retrocedí en el tiempo y observo que al parecer muchas cosas que pensaba se habían corregido permanecen. Me brinca el dato de que el camión de los ilusionados jornaleros que viajaban a Tijuana llevaba 60 personas, y me consuela el hecho de que solo hubo un muerto, cuando bien pudieron ser decenas.

No tengo elementos para afirmar que estos trabajadores agrícolas accidentados hayan sido transportados como aquellos que acompañé hace 20 años, pero no me extrañaría.

El jornalero agrícola, y principalmente el que emigra de estados del sureste del país, sigue siendo el eslabón más débil de la cadena laboral, y si se avanza en brindarle mejor trato, se hace de manera muy lenta.

Alguien tendría que ver todo eso con mayor seriedad y voluntad de ayudar a ese segmento laboral tan marginado.

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