lunes octubre 25 2021 - día 298
publicidad
El exceso de Lozoya
Milton Rojo
11/10/2021 10:40am
#Columnas de opinión#Opinión y Política

Reinventando la política

El sábado por la tarde, la periodista Lourdes Mendoza incendió las redes al subir a redes las imágenes de un Emilio Lozoya, muy quitado de la pena departiendo con aproximadamente unas 5 personas en el restaurante Hunan de las Lomas.

Donde presuntamente Lozoya es el testigo estrella del régimen y ante el hecho de los cohechos o “moches” por una multicitada empresa petrolera y no pisó la cárcel, sino que según estaría en arraigo domiciliario. Supuestamente. Hasta que vimos a esta persona comiendo comida china como si nada pasara.

¿Qué es lo que vimos en la imagen de Lozoya? Que cómo todo régimen siempre busca contar con delatores, delatores que “pongan” a enemigos del régimen, ya sea empresarios, enemigos del régimen pasado y como bien dice Sun Tzu siempre habrá oficiales heridos o mal valorados que están dispuestos a delatar a sus jefes o a otras gentes.

Y lo que estamos viendo es que el régimen paga y paga bien a quienes delatan o están dispuestos a delatar, volteen a ver a Lozoya que más parece “testigo protegido” que otra cosa y se da vida de jeque árabe.

Y es a través de Lozoya como tienen contra la pared a la gente de Peña Nieto.

Así es el presidente, sabe jalar hilos, sabe tener delatores cerca para que en un futuro poder poner contra la pared a sus actuales o futuros enemigos o, a alguien que ya no le sirva.

Por eso, porque los delatores están dispuestos a todo con tal de recibir impunidad. Lozoya es el vivo ejemplo.

¿Y qué es un delator? Dijeran en el crimen organizado: un sapo, un dedo, un chiva, soplón. Alguien que saca provecho traicionando a las personas a las que sirvió o sirve, delatándolos de forma secreta ante una autoridad.

Hay grandes historias de delatores, en Netflix usted puede ver “Fear City: Nueva York vs. La Mafia”, una serie documental de tres capítulos que cuenta como las autoridades lograron armar un caso sólido para atrapar a los jefes de las cinco familias que gobernaban Nueva York.

Ahí el fiscal fue el multiconocido Rudolph Giulianni esa fue su plataforma para ser alcalde de la gran manzana años después.

Volviendo a Lozoya y su novela, el hecho de mostrar una soberbia grandísima para permitir exhibirse cómo si nada pasara por que así se lo han hecho saber develó la manera de cómo se paga a los delatores.

No hay más. No va a pasar nada con Lozoya a menos que cometa otro error garrafal. La moneda de cambio a los delatores es la total impunidad y el pago se acaba cuando su información no sirve para ejercer control, pero si funciona el pago sigue y sigue.

Lozoya nos mostró qué quién es impune es un delator y quien delata la historia nos dice que siempre hay un precio por pagar, pero también nos muestra que los delatores cometen excesos y ahí se les acaba el teatro y tal vez ¿La impunidad?

menu