
Los Mochis, Sin.-Los intensos vientos que en las dos últimas semanas se han dejado sentir en mar abierto en el norte de Sinaloa, generó que los pescadores ribereños tengan que paralizar labores y no exponerse a sufrir algún riego tanto en su integridad física como sus pequeñas embarcaciones, muestra de ello fue este mismo viernes, dijo Jorge Vázquez León.
El presidente de la cooperativa pesquera San Carlos en el puerto de Topolobampo indicó que hay zonas como Guasave, a la altura de Las Glorias frente al mar abierto como también en Ahome donde están Las Lajitas donde salen, y ahí se hace más complicado también navegar para extraer algunas especies, por intensos vientos y la marejada hacen imposible mantenerse a flote.
“Son vientos de diario, pero muchas veces entran entre 20, 30 kilómetros por hora, pues ahí si no podemos hacer nada, y no podemos trabajar tampoco, como por ejemplo si entra noroeste, los noroestes duran hasta como tres días, entonces nos limitamos de salir los tres días, cuando en la ciudad pega el viento, quiere decir que mar abierto está pegando un poquito más de viento, por ejemplo el día de hoy, creo que hay vientecito mar adentro, entonces la gente se limitó a ir, y como mañana es día de las madrecitas, pues me imagino que se van a limitarse a salir”.
Vázquez León indicó que en estas últimas semanas hasta el 90 por ciento de las embarcaciones menores debieron atracar en tierra firme, durante unos días, mientras pasan los fuertes vientos y no correr riesgos los mismos pescadores.
“Un 90 por ciento, sí que es muy difícil trabajar con viento ¿Entonces han estado trabajando de manera intermitente? Sí, exactamente, según, es que afortunadamente tenemos estos aparatitos a la mano, los teléfonos, pues ahí se dan cuenta los pescadores, qué día va haber viento y que día no, y ahí es donde estamos al día con el teléfono, serán unos días sin trabajo, y otros cinco días trabajando, no consecutivos, muchas veces descansan los vientos, dos días, o tres días”.
Apuntó que prefieren evitar estar en tierra firme, perder unos días las capturas de especies, de aquellas aun permitidas y que no están en veda, a que antes de correr riesgos ya sea la integridad física de sus compañeros pescadores o las mismas pequeñas embarcaciones al soplar los fuertes vientos, los cuales suelen ser constantes actualmente en mar abierto.
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