Los Mochis, Sin.- La incertidumbre por la falta de agua y la ausencia de un programa de apoyo definido mantiene en la expectativa a los trigueros del norte de Sinaloa, quienes temen no alcanzar una superficie de siembra suficiente en el ciclo otoño-invierno.

De no concretarse la producción esperada, en 2026 podrían encarecerse los productos derivados del trigo como la harina y el pan.

Simón Enrique Dorado Huitrón, gerente de Molinera Del Fuerte y director de la división molinos del Grupo Empresarial Sonorense (Gemso), señaló que en el ciclo pasado apenas se logró sembrar un 10% de la superficie total, lo que ya representó un golpe fuerte para la industria. Este año, dijo, la situación se complica al no existir aún permisos de siembra ni apoyos definidos para los productores.

Lo que es el trigo panificable, que le llamamos, la industria de harina de trigo, la panificación, etcétera, se siembra un poco menos, pero aún así también va a haber afectaciones, y a eso súmale que todavía no hay un programa de apoyo definido, entonces eso genera todavía más incertidumbre para el productor si siembra o no siembra, ¿no? Es decir, si no se dan las siembras, conforme a la demanda que tienen los molinos, vamos a tener que voltear hacia otras regiones, nos tiene nerviosos”, advirtió.

Explicó que, en caso de no lograrse las siembras necesarias, las empresas tendrían que recurrir a importaciones de otras zonas del país o incluso del extranjero, lo que implicaría un incremento en los costos logísticos y de materia prima.

A la incertidumbre se suma la baja disponibilidad de agua en presas como la Josefa Ortiz de Domínguez, donde los almacenamientos son insuficientes para garantizar un riego seguro. La falta de lluvias ha retrasado las decisiones de siembra y genera nerviosismo entre productores e industria, que dependen de la definición de los volúmenes que finalmente se autoricen.

Dorado Huitrón precisó que, aunque en el corto plazo la industria cuenta con reservas para esta temporada, la preocupación recae en el ciclo 2025-2026, ya que el desabasto se reflejaría hasta la cosecha de 2026.

Definitivamente, porque a eso se te mueve tu plan, se te mueven tus costos, o sea, logística, etcétera. Sí nos mueve, sí hay nerviosismo en ese sentido, y lo bueno es que hay tiempo de decir, si las cosas no se dan, bueno, tenemos un tiempo para hacer un plan B. Si bien sería prácticamente hasta el otro año, no es algo que se va a reflejar ahorita en este momento, pero bueno, si las cosas no se dan en cuanto a los permisos de siembra, la superficie suficiente, pues se vislumbra ese problema.

¿El del aumento de los productos?

Sí, del aumento de los productos, por el tema de la materia prima”, concluyó.

Al final, será el consumidor quien pague la factura.

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