Seattle, USA.- Con velocidad, poder y determinación, Randy Arozarena demostró una vez más por qué es uno de los peloteros más completos de las Grandes Ligas, al alcanzar una marca histórica que lo coloca en un grupo muy selecto dentro del beisbol de élite.
En la parte alta del cuarto inning, mientras Polanco enfrentaba en el montículo a Severino, Arozarena protagonizó una jugada memorable: salió disparado desde la primera base hacia la segunda, y tras deslizarse a salvo, no dudó en levantar la almohadilla del suelo para llevársela como recuerdo.
Ese instante marcó un hito en su carrera. Con ese robo de base, el cubano se convirtió en apenas el décimo jugador en la historia de las Grandes Ligas en alcanzar al menos 20 jonrones y 20 robos de base en cinco temporadas consecutivas, integrándose así a un grupo élite de peloteros con esa consistencia ofensiva.
Este logro reafirma el impacto de Arozarena en la MLB, consolidando su legado como uno de los jugadores más explosivos y determinantes de la actualidad.
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