CDMX.- La noche de este miércoles el estadio Alfredo Harp Helú se transformó en un auténtico escenario de fiesta. Los Diablos Rojos del México celebraron frente a su apasionada afición el bicampeonato de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), conseguido apenas el domingo antes al barrer en cuatro juegos a los Charros de Jalisco en la Serie del Rey 2025.

 

El ambiente fue de júbilo total, con miles de seguidores que acudieron para ovacionar a su equipo y refrendar el cariño hacia la novena más ganadora del beisbol profesional mexicano. Los jugadores, cuerpo técnico y directiva recorrieron el campo a bordo del autobús oficial del club, recibiendo aplausos, porras y banderas ondeando en cada rincón del inmueble. La música de la Sonora Santanera puso el ritmo a una velada inolvidable que combinó tradición, alegría y orgullo escarlata.

 

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando el dominicano Robinson Canó tomó la palabra. Con evidente emoción, el estelar pelotero agradeció el respaldo recibido desde su llegada a la organización y anunció que continuará vistiendo la casaca de los “Pingos” en busca de un histórico tricampeonato.

Quiero dar las gracias por todo lo bueno que me brindaron estos dos años. Esta persona que está aquí, Santiago Harp Grañén, me ha brindado su amor, cariño y amistad. Creo que no se merece esto… volveremos un año más”, dijo Canó ante la ovación de los asistentes.

 

La presencia del propietario Alfredo Harp Helú en el centro del diamante, rodeado de jugadores y directivos, dio un sello especial a la ceremonia. Para la organización, el bicampeonato no solo representa un logro deportivo, sino también la consolidación de un proyecto que ha buscado mantener viva la tradición ganadora del club en el siglo XXI.

 

Con este nuevo título, los Diablos Rojos refuerzan su hegemonía en la LMB y ratifican su estatus como el equipo más laureado del país. Ahora, el reto inmediato será buscar el tricampeonato en 2026, una meta ambiciosa pero acorde con la grandeza de la institución.

 

La celebración en el Harp Helú quedará grabada en la memoria de la afición escarlata como una velada de unión, gratitud y esperanza, preludio de una nueva etapa en la rica historia de los “Pingos”.