MILWAUKEE, Wisconsin.— Cuando parecía que los Padres tenían en la bolsa una victoria que les permitiría emparejar la Serie Divisional, el beisbol volvió a demostrar que el último out nunca llega hasta que se consigue. En un American Family Field convertido en una caldera, los Brewers fabricaron una remontada espectacular y terminaron dejando tendidos sobre el terreno a los de San Diego.
¿Qué fue lo que cambió el destino del encuentro?
La respuesta estuvo en la novena entrada. San Diego ganaba 3-2 y Mason Miller había sido llamado para conseguir los últimos seis outs. El poderoso cerrador retiró en orden la octava, pero en la novena comenzó a perder el control.
Después de retirar a Garrett Mitchell, Miller otorgó pasaportes consecutivos a Christian Yelich y Sal Frelick. Andrew Vaughn elevó para el segundo out, pero Gary Sánchez, como bateador emergente, recibió otra base por bolas para llenar las almohadillas.
Entonces apareció Jackson Chourio.
¿Por qué era tan complicado el escenario para el joven venezolano?
Porque tenía enfrente a uno de los cerradores más dominantes de las Grandes Ligas y, además, llegó al plato con dos outs y la serie prácticamente pendiendo de un hilo.
Chourio no se desesperó. Miller llegó a ponerlo en cuenta de 2-2 y lanzó una recta de 101.3 millas por hora. El jardinero de Milwaukee la conectó de línea por el centro del terreno, apenas fuera del alcance de Jake Cronenworth, y la pelota se internó hasta el jardín central.
Yelich anotó el empate y Frelick llegó con la carrera del triunfo para desatar una auténtica locura en Milwaukee.

Padres
¿Y qué tan histórico fue el batazo?
Chourio, con apenas 22 años y 207 días, se convirtió en el segundo jugador más joven en la historia de la postemporada en conectar un imparable para dejar tendido al rival, solamente detrás de Edgar Rentería.
Así, los Brewers ganaron 4-3 y colocaron la serie 2-0 a su favor. Ahora la batalla se traslada a San Diego, donde los Padres están obligados a ganar dos encuentros consecutivos para evitar la eliminación.
Milwaukee, mientras tanto, vuelve a demostrar que puede pelear hasta el último out y que, cuando el partido parece perdido, siempre puede aparecer un héroe.
Esta vez fue Chourio.
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