Venecia, Italia.— El cineasta mexicano Guillermo del Toro volvió a emocionar al mundo. Su nueva película Frankenstein, una adaptación profundamente humana del clásico de Mary Shelley, recibió una ovación de pie de casi 13 minutos durante su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Venecia.

Del Toro, acompañado por su esposa Kim Morgan y su hija Marisa, agradeció visiblemente conmovido mientras el público aplaudía sin cesar. El actor Jacob Elordi, quien interpreta a la criatura, rompió en llanto, mientras Oscar Isaac, en el papel de Victor Frankenstein, abrazaba al director en medio del reconocimiento colectivo.

La cinta, que se estrenará en México el 17 de octubre y llegará a Netflix el 7 de noviembre, se aleja del terror convencional para explorar temas como la soledad, el rechazo y el deseo de pertenencia. “Ser sentimental en la actualidad es el nuevo punk”, declaró Del Toro, quien confesó sentirse en una especie de “depresión posparto” tras concluir el proyecto que soñó durante décadas.

Visualmente, Frankenstein es una fiesta gótica: escenarios artesanales, iluminación sombría y vestuarios inspirados en el romanticismo del siglo XIX.

La crítica internacional ha coincidido en que se trata de una de las versiones más conmovedoras del mito, donde el monstruo deja de ser una figura temible para convertirse en un espejo de vulnerabilidad.

Del Toro explicó que esta versión la hizo desde la mirada de un padre, no de un hijo, y que su fascinación por los seres marginados lo llevó a crear una historia que habla del presente, aunque esté situada en el pasado.

“No le tengo miedo a la inteligencia artificial, le tengo miedo a la estupidez natural, que es más abundante”, sentenció.

Con esta ovación histórica, Frankenstein se perfila como uno de los estrenos más importantes del año y reafirma a Guillermo del Toro como uno de los narradores más sensibles y visionarios del cine contemporáneo.

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