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La actriz Anne Hathaway puso una condición clave para la secuela de El diablo viste de Prada: que las modelos que aparezcan en pantalla reflejen cuerpos sanos y naturales, alejados de la delgadez extrema.
La estrella de Hollywood, consciente del impacto global que tendrá la película, pidió a los productores que los cánones de belleza mostrados sean razonables y responsables. La medida busca evitar que millones de mujeres en todo el mundo reciban un mensaje nocivo sobre la moda y la imagen corporal.
¿Qué motivó la decisión?
Durante la Semana de la Moda de Milán, Hathaway y Meryl Streep observaron lo “alarmantemente delgadas” que lucían las modelos en los desfiles. Esto llevó a Hathaway a hablar directamente con los productores para garantizar un cambio en la representación.
¿Qué dijo Meryl Streep?
La actriz confirmó la exigencia de su compañera: “Annie fue directamente a hablar con los productores al respecto, consiguiendo promesas de que las modelos del desfile que estábamos preparando para nuestra película no estarían tan esqueléticas. Es una mujer admirable”.
¿Por qué es relevante ahora?
El gesto cobra importancia en un contexto donde la delgadez extrema parece regresar como tendencia, impulsada por el uso de medicamentos como Ozempic. Hathaway se niega a que esa imagen se normalice dentro de la película.
La postura de Anne Hathaway marca un precedente en la industria cinematográfica y de la moda, al exigir que la representación de cuerpos femeninos en una producción de alcance mundial sea más saludable y responsable.
