Entretenimiento.- Una mujer de nacionalidad brasileña fue condenada en Corea del Sur por acosar a Jungkook, integrante de la popular agrupación de K-pop BTS, luego de protagonizar una serie de incidentes frente a la residencia del cantante que incluyeron intentos de ingreso, visitas reiteradas y el uso excesivo del timbre de la vivienda.
De acuerdo con medios surcoreanos, el Tribunal del Distrito Oeste de Seúl determinó imponer una pena de un año de prisión suspendida por violar las leyes contra el acoso y por allanamiento de morada. La sentencia también contempla un periodo de prueba de dos años y la eventual expulsión de la mujer de Corea del Sur.
¿Qué hizo la mujer para ser condenada?
Según la investigación, la acusada visitó la casa de Jungkook en al menos 22 ocasiones entre diciembre de 2025 y enero de 2026. Durante ese periodo intentó ingresar a la propiedad aprovechando entregas a domicilio y dejó cartas y objetos en los alrededores de la vivienda.
Uno de los episodios que más llamó la atención de las autoridades ocurrió cuando la mujer tocó el timbre de la residencia hasta 133 veces en un solo día. A pesar de haber sido advertida e incluso detenida previamente, continuó acercándose al domicilio del artista, lo que derivó en medidas de protección más estrictas.
¿Por qué evitó ir a prisión?
Aunque el tribunal la declaró culpable, los jueces consideraron que actuó motivada por una obsesión romántica y no con la intención de causar daño físico al cantante. Además, tomaron en cuenta que ya había permanecido varios meses detenida antes del juicio.
La condena quedó suspendida, por lo que no ingresará a prisión siempre que no vuelva a cometer delitos ni incumpla las condiciones impuestas por la justicia surcoreana.
¿Qué revela este caso sobre el acoso a las celebridades?
El caso ha reavivado el debate sobre los límites entre la admiración y el acoso hacia figuras públicas. En los últimos años, varios integrantes de BTS han enfrentado situaciones similares protagonizadas por seguidores obsesivos, un fenómeno que preocupa tanto a las agencias de entretenimiento como a las autoridades.
La sentencia busca enviar un mensaje claro sobre las consecuencias legales de invadir la privacidad de los artistas, incluso cuando las acciones sean justificadas por supuestos sentimientos de admiración o afecto.
