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Japón.- Yayoi Kusama, una de las artistas contemporáneas más reconocidas y exitosas del mundo, murió a los 97 años en un hospital de Tokio, informó su sitio web oficial.
La artista japonesa alcanzó fama internacional gracias a sus distintivos lunares, sus esculturas de calabazas y sus famosas “Infinity Mirror Rooms”, instalaciones que sumergían al público en espacios de reflejos, luces y colores aparentemente infinitos.
Su muerte marca el final de una extensa y singular trayectoria que la llevó de la experimentación artística a convertirse en una de las figuras más populares del arte contemporáneo.
¿Quién fue Yayoi Kusama?
Nacida en Japón en 1929, Kusama desarrolló desde temprana edad un universo artístico marcado por los patrones repetitivos y los lunares, elementos que se convertirían en la principal característica de su obra.
Durante su infancia vivió experiencias difíciles y comenzó a experimentar vívidas alucinaciones que posteriormente influyeron en su trabajo artístico.
Aunque estudió brevemente el estilo de pintura japonesa conocido como nihonga en Kioto, su interés la llevó hacia la abstracción y la experimentación con patrones repetitivos.
A finales de la década de 1950 se trasladó a Estados Unidos y posteriormente se estableció en Nueva York, donde desarrolló una importante etapa de su carrera durante el surgimiento del movimiento pop art.
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¿Cómo conquistó al mundo con sus lunares y calabazas?
Durante las décadas de 1950 y 1960, Kusama desarrolló pinturas, esculturas, obras literarias, películas y performances. Su trabajo se distinguió por los puntos, las flores y las formas repetitivas.
También realizó los llamados “happenings”, intervenciones artísticas vinculadas a la contracultura de la época, mediante las cuales abordó temas como la igualdad de género, los derechos de la comunidad LGBTQ+ y el movimiento contra la guerra.
Sin embargo, el reconocimiento internacional de su trabajo llegó de manera más amplia años después.
Sus “Infinity Mirror Rooms” se convirtieron en algunas de las instalaciones más visitadas en museos y galerías alrededor del mundo, mientras que sus características esculturas de calabazas se consolidaron como símbolos de su obra.
En 2022, una de sus pinturas alcanzó cerca de 10.5 millones de dólares en una subasta, estableciendo un récord para su trabajo.
¿Cómo logró convertirse en un ícono del arte contemporáneo?
Después de regresar a Japón en la década de 1970, Yayoi Kusama permaneció durante años alejada de los grandes reflectores. Con el tiempo, continuó creando arte desde una institución psiquiátrica en la que residía voluntariamente y desde un estudio cercano.
Su obra comenzó a recibir un nuevo reconocimiento internacional a finales de la déca da de 1980. En 1993 representó a Japón en la Bienal de Venecia, consolidando su regreso a la escena artística mundial.
En los últimos años, su popularidad creció aún más. En 2017 abrió en Tokio un museo dedicado a su obra y sus instalaciones se transformaron en uno de los fenómenos más fotografiados y compartidos en redes sociales.
Además, colaboraciones con importantes marcas de lujo y exposiciones en distintos países llevaron su trabajo a nuevas audiencias.
Con su inconfundible universo de lunares, espejos y colores, Yayoi Kusama dejó una huella única en el arte contemporáneo y una obra reconocida por millones de personas en todo el mundo.
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