Ciudad de México.- En la ciudad de Gaza, el periodista de la cadena Al Jazeera, Ismail al-Ghoul y el camarógrafo Rami al-Rifi murieron el miércoles en un ataque israelí selectivo.

El hecho sucedió en el campamento de refugiados de Shati, mientras los periodistas trabajaban en la cobertura de la muerte del jefe político de Hamás, Ismail Haniyeh.

A pesar de portar chalecos de “prensa”, al igual que su automóvil, lo que los identifica como corresponsales, los palestinos fueron atacados, tan sólo 15 minutos después de haberse contactado con Al Jazeera para reportar una casa que había sido destruida en un ataque, de donde les había dicho que tenía que evacuar inmediatamente.

En un comunicado, Al Jazeera Media Network calificó los asesinatos como un “asesinato selectivo” por parte de las fuerzas israelíes lo que califica como una campaña sistemática de persecución contra los periodistas de la cadena.

Jodie Ginsberg, presidenta del CPJ, (Comité para la Protección de los Periodistas) dijo:

“Los periodistas son civiles y nunca deberían ser objeto de ataques. Israel debe explicar por qué otros dos periodistas de Al Jazeera han sido asesinados en lo que parece ser un ataque directo”.

La cadena Al Jazeera se comprometió a reclamar justicia para sus periodistas asesinados y para los más de 160 trabajadores de la prensa que han muerto al cubrir la guerra en Gaza.

El director editorial de Al Jazeera, Mohamed Moawad, publicó un mensaje que había recibido recientemente de Ismail al-Ghoul. Un fragmento del mensaje decía:

“Déjame decirte, amigo, que ya no conozco el sabor del sueño. Los cadáveres de niños, los gritos de los heridos y sus imágenes ensangrentadas nunca desaparecen de mi vista. Los llantos de las madres y los lamentos de los hombres que extrañan a sus seres queridos nunca desaparecen de mis oídos”. Al-Ghoul añadía en el mensaje: “Estoy cansado, amigo”.

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