
Israel.– El ejército israelí anunció este sábado que se encuentra en alerta máxima en Jerusalén para conmemorar el ataque de Hamas ocurrido el 7 de octubre, hecho que desencadenó la guerra entre Israel y el movimiento islamista palestino en la franja de Gaza.
Según el portavoz militar Daniel Hagari, “Esta semana conmemoramos el aniversario de la guerra y del 7 de octubre. Estamos preparados con mayores fuerzas en previsión de este día. Tratarán de llevar a cabo ataques en el frente interno.”
Jerusalén en alerta máxima por conmemoración del ataque de Hamas
El ejército israelí se encuentra en alerta máxima en Jerusalén ante la conmemoración del ataque de Hamas del 7 de octubre. Las fuerzas están preparadas para posibles ataques en la franja de Gaza en este aniversario.
Debes leer: Emmanuel Macron pide detener suministro de armas a Israel para ataques en Gaza
El portavoz militar, Daniel Hagari, señaló la importancia de estar alerta: “Estamos preparados con mayores fuerzas en previsión de este día. Tratarán de llevar a cabo ataques en el frente interno.”
En este sentido, la alerta en Jerusalén se mantiene activa para evitar cualquier incidente durante la conmemoración de este acontecimiento que marcó el inicio de la guerra entre Israel y Hamas en la franja de Gaza.
La alerta máxima en Jerusalén ante la conmemoración del ataque de Hamas del 7 de octubre refleja la tensión y la preparación del ejército israelí para prevenir posibles ataques en este aniversario. Es crucial estar alerta ante la posibilidad de acciones en el frente interno durante este periodo conmemorativo.
¿Qué pasó el 7 de octubre de 2023?
Eran las 6.29 de la mañana del 7 de octubre de 2023, cuando alrededor de 3 mil 500 miembros del grupo terrorista “Hamas” lograron atravesar el límite que divide la Franja de Gaza de Israel y asesinar, violar, incinerar y secuestrar a miles de israelíes.
Esa agrupación comandada hoy completamente por Yahya Sinwar- contaba al inicio de la guerra con 30 mil yihadistas y una composición sólida y en apogeo. Pero a casi un año de aquel día, esa fuerza y estructura militar están casi destruidas y desmanteladas.
Ese fatídico 7 de octubre será difícil de enterrar, ya que el además del pánico terrestre que sembraron, los yihadistas dispararon a esa misma hora más de tres mil cohetes, de los cuales apenas impactaron el 2 por ciento gracias al sistema Domo de Hierro que detecta y neutraliza las amenazas aéreas.
Al mismo tiempo, cuerpos anfibios de Hamas intentaron una incursión por mar. Otros, por aire en parapentes a motor. Drones armados con explosivos hicieron su parte: detonaron cargas en las cámaras de vigilancia colocadas en el límite político para dejar ciegos a los centros de respuesta y seguridad. Lo lograron. Constituyó uno de los más trágicos errores de la historia de las fuerzas de seguridad e inteligencia israelíes.
La invasión relámpago se produjo minutos después de la salida del sol y fue por tierra, aire y mar y cuando en los kibutz la mayoría de las familias aún dormía. Sólo estaba despierto un enorme grupo de jóvenes que participaban del festival de música electrónica Supernova, en Reim, a pocos kilómetros de territorio palestino.
En ese único lugar fueron masacrados 364 israelíes que habían ido a bailar con amigos y cuyos cuerpos fueron recuperados a lo largo de la imborrable jornada. De otros nada se supo: fueron secuestrados y llevados cautivos a Gaza, algunos de ellos permanecen rehenes, otros fueron asesinados y otros liberados.
Los terroristas incluso capturaron cadáveres de víctimas que ofrecieron a su pueblo como trofeos, desmembrándolos para compartir sus partes en una fiesta de sangre.
El armamento encontrado durante los operativos de rescate y respuesta al accionar terrorista confirmó lo que la inteligencia internacional conoce desde hace años: lanzagranadas, fusiles de asalto, chalecos, RPG y las municiones, fueron provistas a Hamas por Irán, su principal sponsor. Es difícil creer que el ayatollah Alí Khamenei no estuviera al tanto de una planificación perfectamente armada y ejecutada que llevó años.





