Roma.- La Iglesia Católica en Italia ha establecido nuevas normas para el ingreso de jóvenes homosexuales al sacerdocio, condicionando su aceptación si no “apoyan la llamada cultura gay”.

Estas medidas, que recuerdan la política del “Don’t ask, don’t tell”,  (No preguntes, No digas) abren la puerta de los seminarios a los gays, siempre y cuando no hagan de su homosexualidad un estandarte, lo que les obligaría a ocultar su orientación sexual.

Según el documento de 68 páginas publicado por la Conferencia Episcopal Italiana y aprobado por el Vaticano, “la Iglesia, respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir en el seminario o en el sacerdocio a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o apoyan la llamada cultura gay”.

A pesar de que las leyes que despenalizan la homosexualidad se han generalizado en Occidente, la postura de la Iglesia Católica sigue siendo conservadora en este tema.

El Papa Francisco ha generado controversia al usar un término despectivo hacia los gays, aconsejándoles acudir a un “psicólogo” si desean ser sacerdotes.

En junio, durante un encuentro privado en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, el Papa Francisco utilizó el término “frociaggine”, una palabra del dialecto romano que es un derivado de “frocio”, un insulto peyorativo hacia los homosexuales.

A finales de mayo, Francisco se disculpó por haber usado este término durante una reunión a puerta cerrada con obispos italianos, y el Vaticano aseguró que no tenía intención de ofender ni de hacer comentarios homófobos.

Sin embargo, sus comentarios fueron recogidos por medios de comunicación de todo el mundo, causando decepción e indignación en las asociaciones defensoras de los derechos del colectivo LGTB+

En resumen, las nuevas normas del Vaticano restringen el ingreso de jóvenes homosexuales al sacerdocio en Italia, generando debate en torno a la relación entre la Iglesia Católica y la homosexualidad.

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