
En Nueva York, un video viralizadose muestra a una niña de 11 años, afrodescendiente, siendo erróneamente esposada por la policía del condado de Onondaga.
La situación se desencadenó cuando los agentes buscaban a una niña relacionada con un robo de coche, y detuvieron a la niña por llevar ropa similar y encontrarse cerca de la ubicación. A pesar de que la menor estuvo esposada durante aproximadamente siete minutos, finalmente se determinó que no era la sospechosa buscada.
La policía mencionó que intentó comparar rápidamente a la niña con las imágenes de video disponibles antes de detenerla, y al confirmar que no era la persona buscada, fue liberada de inmediato.
El incidente generó críticas hacia la actuación policial, siendo calificado por la Unión de Libertades Civiles de Nueva York como un “maltrato” hacia una “niña asustada”.
Victoria Coit, organizadora de NYCLU, expresó su preocupación por el posible sesgo racial implícito en este tipo de actuaciones, señalando que los niños de color suelen ser percibidos como una amenaza injustamente.
Tras el incidente, el jefe policial se reunió con la madre de la niña, acordando notificar a los padres o tutores cuando un menor sea detenido en investigaciones penales, como nueva política del departamento.
La policía defendió el uso de esposas en detenciones, incluso en menores, como medida para prevenir la huida, resistencia o destrucción de pruebas.
Sin embargo, este caso ha avivado el debate sobre el tratamiento de menores por parte de las autoridades y la necesidad de evitar posibles discriminaciones basadas en el color de la piel.
