El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la Fiscal General, Pam Bondi, han dado a conocer una estrategia para combatir el tráfico de armas, identificado como un problema grave que contribuye a la delincuencia organizada en México.

En conjunto, han anunciado la implementación de sanciones en la frontera para detener estas acciones ilícitas.

Según información del Departamento de Estado, el gobierno estadounidense aplicará medidas contundentes para abordar los casos de tráfico de armas que salen del país y son adquiridas por presuntos miembros de bandas delictivas.

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Brendan Iber, agente especial de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, declaró durante una conferencia en Phoenix, Arizona, que la compra de armas de fuego representa una amenaza a la seguridad nacional.

“La orden es bajar el tráfico de armas, y es por eso que han designado a algunas de estas organizaciones como organizaciones terroristas”, señaló. Además, se mencionó la posibilidad de imponer nuevas sanciones al respecto.

En un comunicado de la ATP emitido el 2 de mayo, se destacó que los oficiales de la CBP continúan siendo clave en esta lucha. Ray Rede, agente a cargo de Arizona, enfatizó que el contrabando de armas no solo constituye un delito grave, sino que también alimenta la violencia en ambos lados de la frontera, socavando seriamente las leyes del país.

Durante la conferencia, se hizo hincapié en la importancia de detener el tráfico de armas, ya sea a través de empresas legítimas o mediante el contrabando, dado el riesgo que representa para la seguridad pública. “La ATF seguirá rastreando a los traficantes de armas de fuego y haciéndolos responsables”, aseguraron los presentes.

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