
En una jornada marcada por el intercambio de prisioneros entre Rusia y Ucrania, el país sufrió el ataque aéreo más intenso en semanas, dejando al menos 12 muertos y 60 heridos.
Durante la noche del sábado al domingo, Rusia lanzó cientos de drones y decenas de misiles contra diversas ciudades ucranianas, afectando especialmente a Kiev, Jmelnitski y Jytomir.
En la capital, los servicios de emergencia describieron la situación como una “noche de terror”, con múltiples incendios y daños en más de 80 edificios residenciales.
El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, calificó en su cuenta de la red social X los bombardeos como “el mayor ataque aéreo ruso de las últimas semanas”.
“Una mañana de domingo difícil después de una noche sin dormir. El mayor ataque aéreo ruso de las últimas semanas duró toda la noche. Rusia lanzó cientos de drones, misiles de crucero y balísticos contra ciudades y localidades ucranianas, hiriendo y matando a civiles, incluidos al menos tres niños”, expresó el jefe de la diplomacia ucraniana.
A pesar de los ataques, Ucrania logró completar el tercer y último intercambio de prisioneros, con el regreso de 303 ucranianos que permanecían cautivos en Rusia. Este proceso forma parte del acuerdo alcanzado en Estambul, que permitió la liberación de 1,000 prisioneros de cada bando.
Reacciones internacionales
El presidente Volodímir Zelenski condenó los bombardeos y pidió a la comunidad internacional que aumente la presión sobre Rusia, señalando que la guerra solo podrá detenerse con sanciones más severas.
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