El Gobierno de Estados Unidos ha anunciado que duplica la recompensa por Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, elevándola a hasta 50 millones de dólares para quien aporte información que conduzca a su detención.
Esta decisión responde, según las autoridades estadounidenses, a los crecientes vínculos del mandatario venezolano con organizaciones criminales y actividades de narcotráfico, las cuales consideran una amenaza directa para la seguridad norteamericana.
Acusaciones graves de narcotráfico y terrorismo
En un video difundido a través de redes sociales, la fiscal Pam Bondi expresó que Nicolás Maduro “usa a organizaciones terroristas como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa, y el Cartel de los Soles para traer drogas y violencia a nuestro país (EE.UU.)”.
De acuerdo con Bondi, la administración estadounidense tiene pruebas de la participación de Maduro y su círculo cercano en el tráfico internacional de drogas, lo cual ha llevado a fuertes operativos de las agencias federales estadounidenses.
Bondi destacó que “hasta la fecha, la DEA ha incautado 30 toneladas de cocaína vinculadas a Maduro y sus cómplices, de las cuales casi siete toneladas están vinculadas al propio mandatario venezolano”.
Estos decomisos, revelan, forman parte de una operación continua para desarticular la red de narcotráfico que, según las autoridades estadounidenses, tiene como uno de sus principales líderes al propio presidente de Venezuela.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha confiscado más de 700 millones de dólares en activos relacionados con Nicolás Maduro. Entre los bienes incautados se incluyen dos aviones privados y nueve vehículos, además de otros recursos cuya procedencia se investiga por su posible conexión con actividades ilícitas.
Pam Bondi, al justificar el aumento de la recompensa, agregó:
“Sin embargo, el régimen de terror de Maduro continúa. Es uno de los mayores narcotraficantes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional. Por lo tanto, hemos duplicado su recompensa a 50 millones de dólares”.
La decisión de incrementar la recompensa por Nicolás Maduro constituye una de las mayores ofertas de este tipo realizadas por las autoridades estadounidenses contra un jefe de Estado en funciones.
Con ello, Estados Unidos busca incentivar a posibles informantes dentro y fuera de Venezuela, subrayando la gravedad de los cargos y el empeño en frenar el flujo de narcotráfico hacia su territorio.
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