Washington / Nueva York.—El gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, celebró la declaración de culpabilidad de Ismael “El Mayo” Zambada como un “triunfo sin precedente” en la lucha contra el narcotráfico.
En conferencia de prensa desde Brooklyn, la fiscal general Pam Bondi y el jefe de la DEA, Terrance Cole, se auto-congratularon por el resultado judicial, calificándolo como “el colapso de uno de los imperios criminales más longevos del hemisferio”.
Zambada, de 75 años, se declaró culpable de dos cargos federales por narcotráfico y conspiración criminal bajo la Ley RICO, tras más de cinco décadas al frente del Cártel de Sinaloa.
La sentencia será dictada el 13 de enero de 2026 y se espera que enfrente cadena perpetua sin posibilidad de apelación ni beneficios penitenciarios.
“Este terrorista extranjero cometió crímenes horrendos contra el pueblo estadounidense. Ahora pagará por ellos tras las rejas en una prisión federal”, afirmó Bondi. “Su reino de terror ha terminado. Nadie está fuera del alcance de la justicia estadounidense”.
Terrance Cole, director de la DEA, destacó que el caso representa “la culminación de años de trabajo conjunto” y que la confesión de Zambada “derriba el mito de que los líderes del narcotráfico son intocables”. “Cuando me uní a este caso, me dijeron que perseguíamos fantasmas. Hoy probamos que nadie está fuera de nuestro alcance”, declaró.
La administración Trump presentó el caso como parte de su estrategia para tratar a los cárteles como “organizaciones terroristas extranjeras”, lo que abre la puerta al uso de recursos militares y sanciones internacionales.
Bondi subrayó que Zambada traficó cocaína, heroína y fentanilo, y que compró precursores químicos directamente de China.
Aunque el proceso judicial inició bajo el gobierno de Joe Biden, la fiscalía federal vinculó el resultado a las políticas de Trump.
La cooperación con México fue reconocida solo tras ser cuestionada por la prensa, lo que generó críticas por omitir el papel de las autoridades mexicanas en la captura y extradición del capo.
Con esta declaración, el gobierno estadounidense busca consolidar su narrativa de justicia transnacional y reafirmar su liderazgo en el combate al crimen organizado.
