El astronauta Jim Lovell, conocido internacionalmente por ser el comandante de la casi trágica misión Apolo 13 a la Luna, falleció a los 97 años de edad en Lake Forest, Illinois.
La noticia fue confirmada por la NASA a través de sus cuentas oficiales en redes sociales este 8 de agosto de 2025.
“Estamos tristes por el fallecimiento de Jim Lovell, comandante del Apolo 13 y veterano de cuatro vuelos espaciales”, indicó la NASA. “La vida y la obra de Lovell inspiraron a millones. Su valentía bajo presión ayudó a forjar nuestro camino a la Luna y más allá, un viaje que continúa hasta el día de hoy”, añadió la agencia espacial estadounidense.
El administrador interino de la NASA, Sean Duffy, lamentó el fallecimiento de Jim Lovell y resaltó el impacto de su trayectoria:
“El carácter y la valentía inquebrantable de Jim ayudaron a nuestra nación a llegar a la Luna y transformaron una posible tragedia en un éxito del que aprendimos muchísimo. Lamentamos su muerte al mismo tiempo que celebramos sus logros”, enfatizó Duffy.
Lovell es especialmente recordado por su papel como comandante de la misión Apolo 13, que despegó en abril de 1970 y enfrentó una grave emergencia en el espacio que casi cobra la vida de sus tripulantes.
Su serenidad y fortaleza durante la crisis permitieron que la tripulación regresara sana y salva a la Tierra, convirtiendo un desastre potencial en una historia de ingenio y supervivencia.
“Como comandante de la misión Apolo 13, su serenidad y fortaleza bajo presión ayudó a la tripulación a regresar sana y salva a la Tierra y demostró la rapidez de pensamiento y la innovación que inspiraron las futuras misiones de la NASA”, destacó la agencia.
James Arthur Lovell, Jr., mejor conocido como Jim Lovell, nació el 25 de marzo de 1928 en Cleveland, Ohio. Se unió a la NASA en 1962 como parte del segundo grupo de astronautas seleccionados por la agencia estadounidense.
Antes de liderar la misión Apolo 13, Lovell participó en otras operaciones históricas del programa espacial estadounidense: fue un veterano de las misiones Gemini VII, Gemini XII y Apollo 8. Su experiencia y su temple bajo presión fueron fundamentales para la seguridad de las tripulaciones y para la evolución del programa espacial.
La comunidad internacional despide así a uno de los más emblemáticos astronautas de la historia, cuyo ejemplo de liderazgo y serenidad será recordado por siempre en la historia de los vuelos espaciales.
Con información de López-Dóriga Digital.
