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Francia. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión con Francia al advertir que su gobierno podría aplicar aranceles de hasta 200 % a los vinos y champanes provenientes de ese país, como respuesta a la negativa del mandatario francés, Emmanuel Macron, de integrarse a la iniciativa estadounidense conocida como la Junta de Paz para Gaza.

La amenaza fue expresada durante declaraciones públicas, en las que Trump aseguró que Francia reconsideraría su postura una vez que enfrentara las consecuencias comerciales. El proyecto promovido por Washington busca crear un organismo internacional encargado de supervisar los esfuerzos de pacificación y reconstrucción en Gaza, aunque ha sido recibido con reservas por varias naciones europeas.

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¿Cómo reaccionó Francia?

Desde París, la reacción fue inmediata. Autoridades francesas calificaron el anuncio como un acto de presión indebida y una señal de confrontación económica. La ministra de Agricultura de Francia señaló que un gravamen de tal magnitud tendría un impacto severo en el sector vitivinícola, uno de los pilares de las exportaciones agroalimentarias del país, particularmente hacia el mercado estadounidense.

El gobierno de Macron reiteró que las decisiones de política exterior francesa no están sujetas a amenazas comerciales y defendió su postura de mantener un enfoque multilateral dentro de los marcos tradicionales de la ONU. Funcionarios franceses consideraron que el uso de aranceles como herramienta de presión política resulta inapropiado y contraproducente para las relaciones entre aliados históricos.

¿Qué provocará esto?

La advertencia de Trump se suma a una serie de episodios recientes que reflejan un endurecimiento de la política comercial estadounidense frente a Europa. Analistas internacionales advierten que, de concretarse la medida, podría desencadenar represalias y afectar no solo a productores franceses, sino también a importadores y consumidores estadounidenses.

En un contexto global marcado por conflictos persistentes y fricciones económicas, la disputa entre Washington y París abre un nuevo frente de incertidumbre diplomática, con posibles repercusiones tanto en el comercio internacional como en los esfuerzos de cooperación para la estabilidad en Medio Oriente.

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