Estados Unidos.- La muerte de Kurt Cobain, ocurrida el 5 de abril de 1994 en su casa de Seattle, marcó a toda una generación y quedó registrada oficialmente como un suicidio con una escopeta Remington calibre 20. Sin embargo, más de tres décadas después, un grupo independiente de especialistas forenses ha reabierto la discusión al presentar un análisis que cuestiona la versión establecida por las autoridades.
El equipo, integrado por científicos del ámbito privado, revisó la autopsia y las fotografías de la escena. Entre ellos destaca Brian Burnett, perito con experiencia en casos polémicos. Tras examinar el material, el grupo concluyó que existen inconsistencias que, a su juicio, ameritan una nueva revisión formal.
¿Qué hallazgos ponen en duda la versión oficial?
El informe, publicado en una revista especializada en ciencias forenses, enumera varios puntos que consideran atípicos para una muerte inmediata por disparo en la cabeza. Señalan, por ejemplo, presencia de líquido en los pulmones, hemorragias oculares y daño en órganos como el cerebro y el hígado, signos que asocian más con una sobredosis de heroína que con un fallecimiento instantáneo por arma de fuego.
También cuestionan la posición del arma y la limpieza de una de las manos del cantante, que, según el reporte policial, estaba cerca del cañón. Los investigadores sostienen que, en casos similares, suele haber abundante sangre en esa extremidad. Además, el casquillo fue hallado en un lugar que, de acuerdo con pruebas de replicación del arma, no coincidiría con la mecánica de expulsión si la escopeta hubiera sido sostenida de la forma descrita.
¿Podría tratarse de un homicidio encubierto?
La hipótesis alternativa plantea que Cobain habría sido incapacitado con una sobredosis antes del disparo final, y que la escena pudo haber sido organizada para simular un suicidio, incluyendo la disposición de objetos personales y una nota cuya parte final presenta diferencias en la escritura, según el análisis independiente.
No obstante, tanto la Oficina del Médico Forense como el Departamento de Policía de Seattle mantienen su postura original y han descartado reabrir el caso al no considerar que exista evidencia nueva concluyente.
Para los investigadores independientes, el objetivo no es señalar culpables de inmediato, sino impulsar una revisión transparente. Mientras tanto, el debate sobre los últimos momentos del líder de Nirvana continúa dividiendo opiniones y alimentando teorías que, décadas después, siguen generando controversia.
