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Estados Unidos. – El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl volvió a colocarse en el centro del debate político en Estados Unidos. Esta vez, el protagonista fue el cantante puertorriqueño Bad Bunny, cuya presentación desató fuertes críticas del presidente Donald Trump, quien calificó el show como “absolutamente terrible” y aseguró que “nadie entiende una palabra de lo que dice”.

¿Qué más dijo Trump?

La reacción del mandatario no tardó en llegar. En una publicación extensa en Truth Social, Trump afirmó que el espectáculo no representaba “los estándares” del país y lo describió como “una afrenta a la grandeza de América”.

Desde antes del evento, Trump ya había expresado su rechazo a la elección del cantante puertorriqueño como protagonista del espectáculo. Sin embargo, tras la actuación en el Levi’s Stadium, el mandatario endureció su postura y calificó el show como “absolutamente terrible”, además de cuestionar que gran parte del contenido fuera interpretado en español.

El choque se da en un contexto previo marcado por las declaraciones políticas del propio Bad Bunny. Días antes, durante la ceremonia de los Premios Grammy, el artista aprovechó su discurso para lanzar un mensaje directo contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), organismo central en la estrategia migratoria impulsada por Trump. Su consigna “ICE out” fue recibida con aplausos, pero también con fuertes críticas desde sectores conservadores.

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Un conflicto que va más allá de la música

Para el entorno del presidente, la presencia del cantante en uno de los eventos deportivos más importantes del país fue interpretada como una provocación. Trump ha defendido reiteradamente sus políticas de deportación y ha utilizado el tema migratorio como uno de los ejes centrales de su discurso político, lo que ha convertido a Bad Bunny en una figura incómoda para su narrativa.

Mensajes simbólicos en el escenario

Aunque durante el espectáculo no hubo referencias explícitas a Trump o a ICE, el cierre de la presentación incluyó mensajes de unidad y diversidad. El cantante combinó frases en inglés y español, mencionó a países de América y sostuvo un balón con la leyenda “Together, We Are America”, reforzando la idea de inclusión.

El episodio confirma que el enfrentamiento entre el artista y el presidente no es aislado, sino parte de una disputa más amplia donde la cultura pop, la política migratoria y la identidad latina se cruzan en el escenario público estadounidense.

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