Durante la temporada de calor, el sistema digestivo se vuelve más vulnerable debido a la deshidratación, el consumo de alimentos en mal estado y cambios en la dieta, lo que puede derivar en molestias intestinales y afectar incluso el estado de ánimo.
El aparato digestivo no solo procesa lo que comemos, también transforma los alimentos en energía y nutrientes esenciales. Cuando el calor interfiere en este proceso, las consecuencias pueden ir desde inflamación abdominal y diarrea hasta infecciones gastrointestinales persistentes.
El Dr. Carlos Villalvazo, vocero de PiSA Farmacéutica, explicó que en épocas de calor aumentan los episodios de malestar digestivo por infecciones, deshidratación o cambios en la alimentación, lo que impacta tanto en la salud física como en la función cognitiva.
La Secretaría de Salud estima que entre el 16% y el 30% de la población mexicana vive con síndrome de intestino irritable, condición que puede agravarse en esta temporada. A ello se suma la alteración de la microbiota intestinal, comunidad de microorganismos que mantiene el equilibrio digestivo y que se ve afectada por cambios en la dieta o infecciones.
El Sistema Nervioso Entérico (SNE), conocido como el “segundo cerebro”, con más de 100 millones de neuronas en el tracto gastrointestinal, influye directamente en el estado de ánimo y la respuesta al estrés, lo que refuerza la conexión entre digestión y bienestar mental.
¿Qué síntomas aumentan en temporada de calor?
Inflamación abdominal, diarrea, infecciones gastrointestinales y sensación de pesadez.
¿Qué factores los provocan?
Deshidratación, alimentos en mal estado y cambios en hábitos alimenticios.
¿Qué papel juega el intestino en el bienestar?
El SNE conecta digestión y cerebro, influyendo en el estado de ánimo y el estrés.
¿Cómo prevenir malestares digestivos?
Hidratación constante, alimentos frescos y refrigerados, dieta con prebióticos y probióticos, descanso y manejo del estrés.
