El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció la imputación de 11 personas por una red que durante una década organizó más de 1,000 matrimonios falsos, principalmente para que ciudadanos chinos obtuvieran la residencia legal en el país.
¿Cómo operaba la red?
Los extranjeros pagaban hasta 100,000 dólares a seis “facilitadores” para ser emparejados con ciudadanos estadounidenses. A estos últimos se les ofrecía hasta 30,000 dólares por aceptar el matrimonio.
¿Qué hacían después de los enlaces?
Los participantes ayudaban a los recién casados a presentar documentación ante el Departamento de Seguridad Nacional, con el fin de que los ciudadanos chinos obtuvieran la residencia permanente legal.
¿Qué dijo la fiscalía?
El fiscal general Todd Blanche calificó el caso como “uno de los mayores procesos judiciales por fraude matrimonial en la historia de Estados Unidos” y señaló que evidencia “hasta dónde es capaz de llegar la gente para engañar al sistema de inmigración”.
El anuncio se produce tras una orden ejecutiva del presidente Donald Trump para restringir el llamado “turismo de maternidad”, luego de que la Corte Suprema ratificara amplios derechos de ciudadanía para bebés nacidos en territorio estadounidense.
El Departamento de Estado inició una campaña para revisar las actividades de titulares de visados y endurecer controles contra mujeres que viajan a EE.UU. con el único fin de obtener la ciudadanía para sus hijos.
El caso refleja la magnitud del fraude migratorio en Estados Unidos y abre un nuevo capítulo en los esfuerzos del gobierno por endurecer las políticas de inmigración, en medio de un debate sobre ciudadanía y seguridad fronteriza.
