
México.- Al conducir se está expuesto a incidentes e imprevistos, algunos más sencillos de resolver, como lo son las ponchaduras o averías menores de una llanta.
Para esto se recurre a la llanta de refacción, que es la que saca del apuro, pues es un sustituto temporal para los neumáticos.
Dependiendo de sus propiedades, las llantas de repuesto pueden ser:
- Exactamente igual a las llantas originales
- Con características diferentes (más ligeras por lo general) pero del mismo tamaño
- De tipo compacto
Cada tipo tiene diferentes ventajas y desventajas, por lo que es conveniente conocerlas y determinar cual conviene más traer en tu carro o camioneta.
La llanta de refacción tiene una función específica de resolver de manera inmediata y temporal el problema que se presente con un neumático, hasta llegar al destino.
¿Cuánto tiempo se puede usar la llanta de refacción?
De acuerdo con los expertos, las llantas de refacción están diseñadas para rendir más de 100 kilómetros, pero no se aconseja seguirlas usando por largos periodos por varios motivos.
- No tienen el mismo soporte. Si la llanta de refacción es más ligera o compacta que el resto de las llantas, se genera más desgaste en ella, por lo que se reduce la maniobrabilidad del coche.
- Provoca inestabilidad. Por su tamaño más práctico, la llanta de refacción puede desbalancear el automóvil.
- Menor adherencia. Las características de una llanta de refacción no ofrecen una adherencia ideal, a diferencia del resto de los neumáticos.
- Reduce la capacidad de frenado. Las anteriores razones pueden ocasionar problemas al frenar.
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¿Cómo se debe usar la llanta de refacción?
Las recomendaciones generales a tener en cuenta al momento de cambiar una llanta averiada, por una de refacción son:
- Si se trata de la llanta delantera, es mejor que se coloque un neumático original de atrás a ese lugar y usar la de refacción para la parte trasera. Así se le disminuye la carga del peso y dirección a la llanta sustituta.
- Revisar la presión de llanta de refacción y ajustarla a la correspondiente.
- Conoce el manual de usuario para evitar errores en la llanta de refacción.
- No conducir a más de 80 kilómetros por hora con dicha llanta colocada; así como disminuir la velocidad en condiciones de lluvia.
- Cambiarla lo más pronto posible por una llanta original ya sea reparada o nueva.
¿Cómo cambiar una llanta?
Puede parecer complicado cambiar una llanta, pero en realidad no es tan difícil como parece, una vez que se conoce y se siguen los siguientes pasos.
- Lo primero estacionarse en un lugar seguro y detener la marcha del carro, activando el freno de mano.
- Asegúrate de tener todo lo necesario para hacer el cambio de llanta.
- Colocar los triángulos de emergencia, en lugares estratégicos para se puedan ver por lo demás conductores, sin obstaculizar el paso.
- Aflojar los birlos uno por uno, comenzando por el de seguridad, si es el caso. Esto se hace colocando el maneral o llave de cruz en cada birlo y girar en el sentido contrario a las manecillas del reloj. No se deben sacar por completo aún.
- Acomodar el gato hidráulico por la ranura (delantera o trasera, según sea el caso) y colocarlo abajo del vehículo. Para saber más sobre las ranuras, revisa el manual de propietario del carro o camioneta. No te coloques debajo del automóvil, hasta que no esté el gato hidráulico en su lugar correcto.
- Levantar el auto, unos 10 o 15 centímetros del piso, girando la manivela del gato hidráulico con sentido a las manecillas de un reloj.
- Retirar los birlos para después quitar la llanta dañada, jalando hacia afuera. Los expertos recomiendan ponerla debajo del auto para evitar que el carro pegue en caso de que el gato falle. Asegúrate de sacarla antes de bajar el carro.
- Acomodar la llanta de refacción, insertándola por los orificios. Una vez colocada poner los birlos, asegurándose de que embonen antes de apretarlos con la mano.
- Bajar el vehículo, girando la manivela del gato hidráulico hacia el lado contrario y una vez a que el automóvil haya tocado el piso, retíralo de ahí.
- Apretar los birlos con la llave cruz o maneral, dejando para el último el birlo de seguridad.
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