México.- En medio de la lucha continua contra la pandemia de COVID-19, una nueva variante del virus, conocida como XEC, ha surgido como un desafío adicional para la salud pública global.

Detectada por primera vez en Alemania en junio, la cepa XEC se ha extendido por Europa, representando aproximadamente un 8% de todos los casos de COVID-19 en la región. Según los datos del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), esta variante ha generado preocupación debido a su rápida propagación.

Expertos como el Dr. Scott Roberts de la Universidad de Yale advierten que la XEC ha superado a otras variantes del SARS-CoV-2 en términos de velocidad de transmisión en ciertas áreas de Europa.

Se cataloga como una cepa recombinante subvariante de la Ómicron, originada de la combinación de las subvariantes KP.3.3 (FluQE) y KS.1.1 (FliRT) en una sola persona.

Sus síntomas son, por tanto, muy similares a los de una gripe, y pueden empezar de forma leve e irse agravando en algunos casos a medida que la enfermedad coge fuerza. Los más habituales son: 

  • Pérdida del apetito
  • Dificultad para respirar
  • Congestión o secreción nasal
  • Pérdida del olfato, del gusto, o ambos
  • Cansancio
  • Fiebre y escalofríos
  • Dolor corporal
  • Diarrea
  • Tos

¿Servirán las vacunas existentes?

Cuando los científicos se enfrentan a un virus que está en constante mutación es difícil generar una vacuna que garantice el efecto deseado contra todas las subvariantes del virus que están en circulación.

No obstante, las últimas actualizaciones de vacunas como la de Moderna, Pfizer o Novavax, de tipo ARNm, se crearon para actuar contra cepas descendientes de Ómicron que son relativamente parecidas y deberían ofrecer cierto grado de protección también contra XEC.

Estas vacunas se basan en el genoma del coronavirus (ADN) para codificar una proteína, en este caso la proteína S del virus, para que ella misma desencadene respuestas inmunes y anticuerpos neutralizantes a nivel celular. Por este motivo, es probable que las variantes con mutaciones puntuales en el gen de la proteína S no afecten a la eficacia de las vacunas.

En España, se están implementando campañas de vacunación contra la gripe y COVID-19 para la temporada 2024-2025, con especial énfasis en las personas de 60 años o más y aquellas con condiciones de riesgo.

No hay que olvidarse de las medidas de protección

Aunque los síntomas sean leves en la mayoría de los casos, no podemos olvidar que si no vigilamos los contagios estos podrían dar lugar a un brote, una situación especialmente peligrosa para las personas en grupos vulnerables. Así es como podemos evitar que esto ocurra: 

  • Evitar el contacto con personas en grupos de riesgo si estamos enfermos.
  • Ponernos las dosis de refuerzo con vacunas actualizadas.
  • Evitar los espacios cerrados, donde el virus se propaga con mayor facilidad. 
  • Ventilar frecuentemente en espacios interiores.
  • Usar la mascarilla en sitios llenos.
  • Lavarnos las manos frecuentemente.
  • Practicar la distancia social con personas enfermas, dentro de las posibilidades.
  • Hacernos un test si aparecen síntomas.

Toma nota: Polémica: Bath & Body Works pide disculpas por diseño de vela similar a capuchas del Ku Klux Klan