
En Chiapas, específicamente en San Juan Chamula, cientos de indígenas tzotziles celebraron la Navidad con una festividad que combina elementos católicos y prehispánicos, honrando la naturaleza y los ciclos agrícolas.
Ataviados en trajes tradicionales, los pobladores recibieron el nacimiento de Jesucristo de una manera única que preserva costumbres espirituales ancestrales.
La celebración, que marca el final del año y el comienzo de un nuevo ciclo agrícola, es una forma especial de rendir culto a la naturaleza, según explicó Fernando Torres García, antropólogo investigador de la cultura tzotzil.
En San Juan Chamula, donde el catolicismo y las tradiciones indígenas conviven desde hace siglos, tanto pobladores como mayordomos se preparan durante nueve días para la llegada del nuevo Sol y el nacimiento de Jesús.
Los altares se adornan de manera exuberante con elementos de la naturaleza, como flores y tejocotes, fruto endémico de México. Xun Tuxum, indígena tzotzil y mayordomo del niño Jesús, destacó la fusión entre la evangelización y lo prehispánico en esta celebración tan especial.

Las festividades incluyen danzas, rezos a la Virgen del Rosario, sonidos de silbatos y campanas anunciando el día glorioso del nacimiento.
Una procesión nocturna llena de música tradicional y cohetes marca la llegada del niño Jesús.
La celebración culmina con un brindis, donde se desea la continuidad de las tradiciones y costumbres mayas, así como el fin de la violencia en el mundo.
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