
Redacción.- Con el crecimiento del comercio electrónico, la banca móvil y el uso de redes sociales, también han aumentado las estafas digitales dirigidas a robar información personal y acceder a cuentas bancarias.
Estos fraudes no solo ponen en riesgo tu dinero, sino también tus datos personales, tu identidad y tu historial crediticio.
Aunque los bancos invierten constantemente en seguridad, los estafadores perfeccionan sus métodos para engañar incluso a los usuarios más cautelosos.
Cada vez hay más formas de cometer fraudes por internet, por eso es necesario conocer cómo funcionan estas estafas y qué señales de alerta debemos tener presentes.
Los ciberdelincuentes utilizan diversas técnicas de ingeniería social, suplantación de identidad y manipulación para convencer a los usuarios de que entreguen sus datos.
¿Cuáles son las técnicas de fraude vía internet?
1. Phishing y smishing
Es una de las más frecuentes. Consiste en enviar un correo electrónico o mensaje falso que aparenta ser de tu banco, alertándote de un problema con tu cuenta o pidiéndote ‘verificar’ tus datos.
Al hacer clic, se te dirige a un sitio web falso que recopila tu información (usuario, contraseña, número de tarjeta, etc.).
Una forma de identificarlos es poner atención, pues estos correos por lo general tienen errores ortográficos, direcciones de remitente sospechosas, URLs que no coinciden con la oficial del banco.
Smishing es la variante que se realiza por mensaje de texto (SMS). Suelen incluir enlaces que simulan ser del banco o alertas como ‘Tu cuenta ha sido bloqueada, accede aquí para reactivarla’.
Nunca ingreses a enlaces sospechosos desde mensajes de texto no solicitados.
2. Vishing
Los estafadores te llaman por teléfono haciéndose pasar por empleados del banco o instituciones oficiales de gobierno.
Intentan ganarse tu confianza para que reveles tus datos bancarios, NIP o códigos de verificación.
Recuerda siempre que los bancos nunca te piden datos confidenciales por llamada.
3. Pharming
Esta es una técnica de fraude cibernético que tiene como objetivo redirigir a los usuarios desde una página web legítima hacia un sitio falso (malicioso), sin que ellos se den cuenta.
A diferencia del phishing, que engaña al usuario para que haga clic en un enlace falso, el pharming manipula el tráfico de internet, redirigiendo a los usuarios de forma automática, incluso si escriben correctamente la dirección del sitio web.
El pharming se basa en alterar el proceso mediante el cual los navegadores localizan direcciones web. Esto puede hacerse de dos formas principales:
- Modificando el archivo hosts del dispositivo. El malware instalado en una computadora cambia este archivo que traduce las direcciones web (por ejemplo, www.tubanco.com) a direcciones IP. De esta manera, el usuario puede ser llevado a una página falsa que simula ser la del banco, aunque haya escrito correctamente la URL.
- Envenenando servidores DNS (DNS Spoofing). Los atacantes alteran la información de un servidor de nombres de dominio (DNS), que es el sistema encargado de traducir los nombres de dominio a direcciones IP. Así, pueden redirigir a miles de usuarios a un sitio fraudulento sin necesidad de infectar sus dispositivos.
Aunque es difícil detectarlo, hay algunas señales de advertencia:
- El sitio web tiene una apariencia ligeramente diferente a la habitual.
- El candado de seguridad HTTPS no aparece o muestra advertencias.
- El navegador lanza alertas de certificado inválido.
- La URL puede parecer correcta, pero el contenido se comporta de forma extraña.
- Se solicita ingresar información que normalmente no se pide en ese sitio.
4. Skimming y e-skimming
El skimming es una técnica de fraude que consiste en copiar ilegalmente la información contenida en la banda magnética de una tarjeta bancaria (crédito o débito), con el fin de clonar la tarjeta y hacer compras o retiros sin autorización del titular.
Los delincuentes utilizan dispositivos conocidos como skimmers, los cuales se colocan de forma casi imperceptible en:
- Cajeros automáticos (ATM)
- Terminales punto de venta (TPV)
- Gasolineras o máquinas expendedoras
Además del skimmer, también suelen instalar una cámara oculta o un teclado falso para obtener el NIP (número de identificación personal) de la víctima.
Con estos datos, los delincuentes pueden fabricar tarjetas falsas y vaciar cuentas bancarias.
El e-skimming es una forma de skimming pero en el mundo digital. Se refiere a la intercepción de datos de tarjetas de crédito o débito durante compras en línea, a través de código malicioso insertado en sitios web de comercio electrónico.
El e-skimming puede generarse de las siguientes maneras.
- Los ciberdelincuentes infectan un sitio web (generalmente tiendas en línea) con un script malicioso.
- El código captura la información ingresada por el usuario en formularios de pago (número de tarjeta, fecha de vencimiento, CVV, nombre, dirección).
- La información es enviada a un servidor controlado por los atacantes, sin que el usuario ni la tienda se den cuenta.
Este tipo de ataque puede pasar desapercibido durante semanas o meses, y afecta a usuarios comunes y a empresas.
5. Fraudes en redes sociales
Publicaciones o anuncios que prometen préstamos inmediatos, sorteos o apoyos económicos gubernamentales redirigen a formularios falsos donde piden tus datos bancarios.
También hay cuentas falsas que simulan ser de bancos o instituciones financieras.
¿Cómo proteger tu cuenta bancaria de estas estafas?
- No compartas información sensible: Nunca proporciones tu número de cuenta, contraseña, NIP, código CVV ni token a nadie, por ningún medio.
- Verifica siempre la fuente: Si recibes un mensaje o llamada sospechosa, contacta directamente a tu banco desde canales oficiales.
- Activa la verificación en dos pasos: Muchos bancos ofrecen esta capa adicional de seguridad. Asegúrate de activarla en tu app bancaria.
- Usa contraseñas seguras y únicas: Combina letras, números y símbolos. No repitas contraseñas en diferentes cuentas.
- Instala antivirus y actualiza tus dispositivos: Mantener tus equipos protegidos puede evitar la instalación de malware sin que lo notes.
- Consulta tu banca en línea con conexión segura: Usa redes privadas (nunca WiFi públicas) y revisa que el sitio web comience con ‘https://’.
- No abras enlaces ni archivos sospechosos: Aunque vengan de conocidos, si algo te parece raro, evita hacer clic o descargar.
- Monitorea tus movimientos bancarios: Revisa con frecuencia tu estado de cuenta y reporta cualquier transacción desconocida de inmediato.
Las estafas digitales bancarias son cada vez más sofisticadas y peligrosas. Proteger tu información financiera no es solo responsabilidad del banco: también es clave que como usuario estés informado, actúes con precaución y desarrolles buenos hábitos digitales.
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