Redacción.– ¡A echarse un chapuzón! Sumergirse en una alberca es una de las actividades recreativas más populares durante el verano.
Sin embargo, uno de los problemas más comunes tras nadar es la entrada de agua en los oídos. Aunque en la mayoría de los casos esto no representa un riesgo grave, si el agua queda atrapada por mucho tiempo, puede generar molestias, afectar la audición temporalmente e incluso provocar infecciones como la otitis externa, también conocida como ‘oído del nadador’.
Aprende a cómo sacar el agua de los oídos de forma segura y qué cuidados generales puedes seguir para evitar complicaciones posteriores.
Sacar agua del oído después de nadar no requiere técnicas agresivas ni complicadas. Con unos simples movimientos y cuidado, puedes resolver la molestia sin dañar tus oídos.
¿Por qué se queda el agua atrapada en el oído?
El oído tiene una forma curva y compleja. Cuando el agua entra durante la natación, puede quedarse retenida en el canal auditivo debido a:
- Exceso de cerumen que forma un ‘tapón’
- Posición del cuerpo al salir del agua
- Estrechamiento natural del canal auditivo
- Uso de tapones mal ajustados
Cuando no se elimina, esa humedad crea un entorno ideal para que bacterias y hongos proliferen.
Señales de que tienes agua atrapada en el oído
- Sensación de burbujeo o ‘eco’ dentro del oído
- Audición disminuida o apagada
- Sensación de presión o taponamiento
- Leve incomodidad o cosquilleo dentro del canal auditivo
¿Cómo sacar el agua de los oídos? Métodos seguros y efectivos
- Inclina la cabeza y jala el lóbulo
Es el método más simple y generalmente efectivo. Primero inclina la cabeza hacia el lado del oído afectado.
Suavemente jala el lóbulo de la oreja hacia abajo y hacia afuera para enderezar el canal auditivo.
Mueve la mandíbula o simula bostezar para ayudar a drenar el agua.
- Usa la gravedad: acuéstate de lado
Acuéstate sobre una toalla con el oído afectado hacia abajo y permanece en esa posición durante unos minutos para que el agua se drene por sí sola.
- Método de succión con la palma de la mano
Para succionar el agua de manera rápida, inclina la cabeza hacia un lado.
Coloca la palma de tu mano firmemente sobre la oreja, presiona suavemente y luego retira la mano rápidamente (como creando un pequeño vacío).
Esto puede ayudar a sacar el agua mediante presión negativa.
- Solución casera de alcohol y vinagre (si no tienes el oído lesionado)
La mezcla de alcohol y vinagre ayuda a evaporar el agua y previene infecciones.
Mezcla partes iguales de alcohol isopropílico de 70 por ciento y vinagre blanco. Con un gotero limpio, coloca 3 a 4 gotas en el oído afectado.
Deja actuar por 30 segundos y luego inclina la cabeza para drenar el líquido.
Importante: No usar si sospechas de perforación del tímpano, dolor intenso, secreción o si tienes infecciones previas.
Qué es lo que no se debe hacer, cuando hay agua en el oído
- No uses cotonetes. Empujan el agua y el cerumen más adentro del canal auditivo, aumentando el riesgo de daño o infección.
- No uses objetos como ganchos, clips o llaves para rascarte o intentar extraer agua. Puedes dañar el conducto auditivo o perforar el tímpano.
¿Cuándo consultar al médico?
Si después de 24 a 48 horas sigues sintiendo taponamiento, dolor o secreción, es fundamental acudir al médico. Estos pueden ser signos de infección o de agua atrapada detrás de un tapón de cerumen.
Cuidados generales para prevenir la entrada de agua y evitar infecciones de oído
Usa tapones para nadar
Opta por tapones de silicona reutilizables o personalizados. Son cómodos, seguros y evitan que el agua entre al canal auditivo.
Seca tus oídos después de nadar
Después de salir de la alberca, inclina la cabeza y sécate los oídos con una toalla limpia. Puedes sacudir suavemente la cabeza para ayudar a que el agua salga.
Evita nadar en aguas sucias
Las albercas mal desinfectadas o lagos con contaminación aumentan el riesgo de infección en los oídos.
Mantén una buena higiene del oído
El cerumen tiene una función protectora, pero el exceso puede causar obstrucciones. Evita limpiarlo en exceso con hisopos. Si tienes dudas, visita a un otorrinolaringólogo.
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