Michoacán.- Galileo Anastasio Cordero, Sargento Segundo de Infantería del Ejército Mexicano, murió este martes en el municipio de Tepalcatepec, Michoacán, tras la explosión de una ‘narcomina terrestre durante labores de patrullaje en la localidad Los Horcones, en la región conocida como Tierra Caliente.

La detonación tuvo lugar mientras los militares realizaban reconocimientos en un camino de terracería. El sargento resultó gravemente herido, por lo que sus compañeros lo auxiliaron y solicitaron una ambulancia aérea para traslados al Hospital de la 43 Zona Militar en Apatzingán, donde falleció antes de su ingreso.

Este lamentable hecho se suma a anteriores tragedias similares en la zona, tal como en mayo fallecieron seis militares (dos de la Guardia Nacional y cuatro soldados del Ejército) en los límites entre Michoacán y Jalisco, también por detonación de mina.

El área es considerada bastión de Juan José Farías Álvarez, alias ‘El Abuelo’, líder del Cártel de Tepalcatepec, por quien el gobierno de Estados Unidos ha ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares.

Este tipo de explosivos, colocados estratégicamente, contribuyen a mantener el dominio territorial de grupos criminales y frenar el avance de las fuerzas armadas.

 

¿Qué son las minas terrestres?

Las minas terrestres son dispositivos explosivos diseñados para estallar por presión o proximidad, activándose al paso de personas o vehículos. Estas armas, altamente peligrosas, pueden permanecer ocultas por años o incluso décadas, y tienen la capacidad de matar o mutilar.

Existen principalmente dos tipos:

  • Minas antipersona. Diseñadas para lesionar o matar humanos y aumentar la carga logística en contextos de conflicto, mismas que pueden destruir pistas de vehículos ligeros.
  • Minas antitanque. Orientadas a deshabilitar vehículos pesados mediante explosivos de alto impacto.

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