La mañana del martes 23 de septiembre, activistas de Greenpeace México escalaron la Estela de Luz, en la Ciudad de México, como acto de protesta pacífica para exigir al gobierno federal el cese inmediato de la deforestación en la península de Yucatán, derivada de obras como el Tren Maya, la expansión de la agroindustria y los proyectos turísticos.
Desde lo alto del monumento, los activistas desplegaron una manta con la leyenda “Alto a la deforestación. Tren Maya = Ecocidio”, mientras otros miembros de la organización ofrecían declaraciones a medios en la explanada.
La acción forma parte de la campaña “Selvas sin tren”, que busca visibilizar el impacto ambiental de megaproyectos en zonas de alta biodiversidad.
De acuerdo con Greenpeace, más de 10 millones de árboles han sido talados en la región desde el inicio de las obras del Tren Maya, afectando hábitats de especies como el jaguar, el mono saraguato y aves endémicas.
La organización también denunció que la construcción se ha realizado sin estudios de impacto ambiental completos y con permisos fragmentados.
Además del Tren Maya, señalaron que la expansión de la agroindustria —especialmente cultivos de soya y palma— y el desarrollo de complejos turísticos han acelerado la pérdida de selva, contaminado acuíferos y desplazado comunidades indígenas.
La protesta fue monitoreada por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), sin reportes de confrontaciones. Greenpeace reiteró que su acción fue pacífica y busca abrir el diálogo con autoridades ambientales y de infraestructura.
