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El virus coxsackie, también conocido como enfermedad mano-pie-boca, afecta principalmente a niños menores de cinco años y se transmite por contacto directo con saliva, heces o superficies contaminadas. Los brotes suelen presentarse en escuelas, guarderías y espacios infantiles, especialmente durante los meses cálidos y húmedos, cuando el virus circula con mayor intensidad en México y otros países con clima tropical.
¿Cuáles son los síntomas?
- Fiebre alta y malestar general.
- Dolor de garganta y pérdida de apetito.
- Llagas dolorosas en la boca, lengua o encías.
- Sarpullido con ampollas en manos, pies, glúteos y, en algunos casos, área genital.
- Irritabilidad y fatiga, especialmente en menores de dos años.
Los síntomas aparecen entre tres y cinco días después del contagio y pueden durar de cinco a siete días.
¿Cómo se contagia?
Por contacto directo con saliva, moco, heces o ampollas de personas infectadas. A través de objetos contaminados como juguetes, cubiertos o toallas.
En espacios cerrados como guarderías, escuelas o parques infantiles, donde hay convivencia cercana.
El virus puede transmitirse incluso sin síntomas visibles, lo que lo hace difícil de detectar.
¿Cuál es el tratamiento?
No existe un tratamiento específico ni cura con antibióticos. Se recomienda reposo, hidratación abundante y alimentos suaves.
Evitar jugos cítricos o alimentos ácidos, que pueden irritar las úlceras orales. Usar paracetamol o ibuprofeno para aliviar fiebre y dolor, bajo supervisión médica.
La enfermedad suele desaparecer por sí sola en una semana, pero es importante aislar al niño hasta que las lesiones se sequen.
El virus coxsackie no es grave, pero sí exige atención. Reconocer sus síntomas y reforzar la higiene en casa y escuelas es clave para proteger a los más pequeños y evitar brotes comunitarios.
