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Redacción.- La temporada de frío trae consigo mañanas heladas, cambios bruscos de temperatura y una mayor circulación de virus respiratorios. Aunque muchas personas disfrutan esta época del año, es común que el cuerpo resienta las bajas temperaturas si no se toman precauciones.
Enfermedades como resfriados, gripe, bronquitis y otros padecimientos respiratorios suelen incrementarse, pero la buena noticia es que existen múltiples medidas sencillas y efectivas para mantenerse protegido.
Los Noticieristas presenta una guía completa para cuidar la salud durante el invierno y reducir riesgos sin renunciar a las actividades cotidianas.
1. Abrigo adecuado
Vestirse por capas es una de las estrategias más útiles para protegerse del frío. La técnica consiste en utilizar piezas que puedan ponerse o quitarse fácilmente dependiendo del clima y de la actividad.
- Primera capa: ropa ligera y transpirable que mantenga la piel seca.
- Segunda capa: prendas térmicas que conserven el calor corporal.
- Tercera capa: chamarras o abrigos que protejan del viento y la humedad.
No hay que olvidar guantes, gorro y bufanda, ya que gran parte del calor corporal se pierde por la cabeza y las manos. Los calcetines gruesos o térmicos también son esenciales, sobre todo para quienes caminan largas distancias o viven en zonas muy frías.
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2. Alimentación que fortalece el sistema inmune
Durante el invierno, el cuerpo necesita más energía para mantener la temperatura estable. Consumir alimentos nutritivos ayuda a fortalecer las defensas. Algunos elementos recomendados son:
- Frutas ricas en vitamina C, como naranjas, mandarinas, kiwi y fresas.
- Verduras de hoja verde, que aportan hierro y antioxidantes.
- Sopas y caldos calientes, que hidratan y elevan la temperatura corporal.
- Alimentos ricos en zinc, presentes en semillas, nueces, carnes magras y legumbres.
- Tés e infusiones, especialmente de jengibre, canela o manzanilla, que ayudan a despejar vías respiratorias y proporcionan calor.
Reducir el consumo de bebidas muy frías, así como evitar el exceso de azúcar y comida ultraprocesada, también contribuye a mantener un sistema inmune más resistente.
3. Hidratación constante, incluso sin sentir sed
El clima frío suele disminuir la sensación de sed, lo que puede llevar a la deshidratación sin que la persona lo note.
El cuerpo necesita agua para mantener adecuadamente las mucosas de nariz y garganta, que son una barrera natural contra virus y bacterias.
Se recomienda beber agua a lo largo del día, complementar con tés o caldos y evitar bebidas alcohólicas en exceso, ya que estas producen deshidratación.
4. Ventilación y espacios saludables
Aunque abrir ventanas en invierno suena incómodo, ventilar por lo menos 15 minutos al día ayuda a renovar el aire y disminuir la concentración de virus y contaminantes dentro de las casas o lugares de trabajo. Es recomendable realizar esta acción a mediodía, cuando la temperatura es más alta.
Además, evitar el uso excesivo de calefactores sin ventilación, pues pueden resecar el aire y generar molestias respiratorias. Los humidificadores o recipientes con agua cerca de una fuente de calor ayudan a mantener niveles adecuados de humedad.
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5. Hábitos de higiene que previenen enfermedades
Las medidas básicas siguen siendo las más efectivas:
- Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos.
- Evitar tocarse la cara, especialmente boca, nariz y ojos.
- Cubrirse al toser o estornudar con el antebrazo.
- Mantener distancia si alguna persona presenta síntomas.
Si se utilizan pañuelos desechables, es importante tirarlos de inmediato para evitar la propagación de gérmenes.
6. Actividad física para mantener el cuerpo en equilibrio
El frío no debe ser motivo para dejar de moverse. La actividad física ayuda a mejorar la circulación, fortalecer el corazón y estimular el sistema inmune. Se puede optar por rutinas dentro de casa, caminatas cortas en horarios de menos frío o ejercicios suaves que mantengan el cuerpo activo.
Lo importante es evitar iniciar el ejercicio sin calentamiento previo, ya que los músculos se encuentran más rígidos en tiempo frío.
7. Señales de alarma y cuándo buscar atención médica
Si se presentan síntomas como fiebre persistente, dificultad para respirar, dolor intenso en el pecho o respiración acelerada, es fundamental acudir a un profesional.
Estos signos pueden indicar infecciones más serias que requieren atención oportuna.
Cuidarse durante el invierno no tiene que ser complicado; con hábitos sencillos, una alimentación balanceada y las precauciones adecuadas, es posible disfrutar de la temporada fría sin que la salud se vea afectada.
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