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México.- El reciente brote de sarampión que aqueja a varios estados de México, ha generado inquietud entre la población tanto adulta como joven, pues muchos mexicanos desconocen si fueron vacunados contra el virus, o ya habían sido contagiados en su infancia.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede provocar complicaciones graves, especialmente en niñas y niños pequeños, personas no vacunadas y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Aunque es prevenible mediante vacunación, en los últimos años se han registrado brotes en distintas regiones del mundo. Conocer sus síntomas permite identificarlo oportunamente y reducir el riesgo de transmisión.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), el sarampión es causado por un virus que se transmite principalmente por gotas respiratorias al toser o estornudar, así como por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas. El virus puede permanecer activo en el aire o sobre superficies durante varias horas.
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Periodo de incubación del sarampión
Tras la exposición al virus, los síntomas no aparecen de inmediato. La OMS señala que el periodo de incubación suele ser de 10 a 14 días desde el contagio hasta la aparición de los primeros signos clínicos.
Durante este tiempo, la persona puede no presentar molestias, pero posteriormente desarrollará manifestaciones características.
Síntomas iniciales del virus
En su fase temprana, el sarampión puede confundirse con una infección respiratoria común. Según los CDC y la Secretaría de Salud de México, los primeros síntomas incluyen:
- Fiebre alta, que puede superar los 38.5 °C y en algunos casos alcanzar los 40 grados centígrados.
- Tos persistente.
- Rinorrea (secreción nasal).
- Conjuntivitis, que provoca enrojecimiento y lagrimeo ocular.
Esta combinación de fiebre, tos, secreción nasal y ojos rojos es uno de los rasgos clínicos distintivos en la etapa inicial.
La fiebre suele aumentar conforme progresa la enfermedad y puede preceder a la aparición del exantema (erupción cutánea).
Uno de los signos más específicos del sarampión son las manchas de Koplik, pequeñas lesiones blanquecinas con centro azulado que aparecen en la mucosa bucal, generalmente frente a los molares.
De acuerdo con la OMS, estas manchas surgen uno o dos días antes de la erupción cutánea y constituyen un dato clínico importante para el diagnóstico temprano. Aunque no siempre son detectadas por los pacientes, el personal médico puede identificarlas durante la exploración física.
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Exantema, la ‘erupción cutánea’ del sarampión
Entre el tercer y quinto día después del inicio de los síntomas aparece la manifestación más reconocible del sarampión: la erupción cutánea.
Según los CDC, el exantema comienza generalmente en el rostro, detrás de las orejas y en la línea del cabello. Posteriormente se extiende hacia el cuello, el tronco, los brazos y finalmente las piernas y los pies. Se caracteriza por manchas rojas planas que pueden unirse entre sí a medida que avanzan.
La erupción suele durar entre cinco y seis días y desaparece en el mismo orden en que apareció. Durante esta etapa, la fiebre puede mantenerse elevada.
Otros síntomas asociados al sarampión
Además de los signos principales, algunas personas pueden presentar:
- Dolor de garganta
- Malestar general intenso
- Sensibilidad a la luz (fotofobia)
- Inflamación de ganglios linfáticos
La pérdida del apetito y la debilidad también son frecuentes, especialmente en niñas y niños pequeños.
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Complicaciones que podrían darse al contagiarse de sarampión
Aunque muchas personas se recuperan sin secuelas, la OMS advierte que el sarampión puede ocasionar complicaciones graves. Entre las más comunes se encuentran:
- Otitis media (infección del oído).
- Neumonía, considerada una de las principales causas de muerte asociada al sarampión en menores de cinco años.
- Diarrea severa y deshidratación.
- Encefalitis (inflamación del cerebro), que puede provocar daño neurológico permanente.
En casos poco frecuentes, puede presentarse una complicación tardía denominada panencefalitis esclerosante subaguda, que aparece años después de la infección inicial y afecta el sistema nervioso central.
Las autoridades sanitarias subrayan que el riesgo de complicaciones es mayor en menores de cinco años, adultos mayores de 30 años, mujeres embarazadas y personas con deficiencias nutricionales o inmunológicas.
¿Cuándo buscar atención médica?
La Secretaría de Salud de México recomienda acudir a una unidad médica ante la presencia de fiebre alta acompañada de erupción cutánea y síntomas respiratorios, especialmente si la persona no cuenta con esquema completo de vacunación o ha estado en contacto con un caso confirmado.
Es importante evitar la automedicación y seguir las indicaciones médicas. No existe un tratamiento antiviral específico para el sarampión; la atención consiste en medidas de apoyo, control de la fiebre, hidratación adecuada y vigilancia de posibles complicaciones.
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