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El bar “Menta2 Cántaros”, en Zapopan, fue el último lugar donde Juan Luis Lagunas Rosales, mejor conocido como El Pirata de Culiacán, fue visto con vida. Su asesinato, a los 17 años, marcó el trágico final de una fama construida en redes sociales a base de excesos, provocaciones y un polémico video dirigido al líder del CJNG, El Mencho.

El joven sinaloense se volvió viral por grabarse consumiendo alcohol y drogas, pese a ser menor de edad. Con frases como “Así nomás quedó” y una actitud desafiante, acumuló cientos de miles de seguidores en Facebook, Instagram y Twitter. Pero su popularidad también lo llevó a cruzar una línea peligrosa: en noviembre de 2017 insultó públicamente a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, uno de los capos más temidos del narcotráfico en México.

De lavar autos a influencer viral

Nacido en Villa Juárez, Sinaloa, y criado por su abuela, Lagunas abandonó la escuela a los 15 años y se mudó a Culiacán, donde comenzó lavando autos. Pronto, sus videos bebiendo en exceso, rodeado de dinero, armas y animales exóticos, lo convirtieron en un fenómeno digital.

La noche del crimen

El lunes, El Pirata anunció en redes que acudiría al bar “Menta2 Cántaros” en Zapopan. Horas después, hombres armados irrumpieron en el lugar y le dispararon al menos 15 veces. Otro hombre también murió en el ataque.

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¿Una venganza por el insulto?

La hipótesis más fuerte apunta a una posible represalia por el video en el que Lagunas dijo: “El Mencho a mí me pela la v…”. Aunque la Fiscalía de Jalisco no ha confirmado el móvil, reconoció que se investigan los vínculos entre el video y el crimen.

Un final anunciado

Desde la publicación del video, comenzaron a circular advertencias sobre posibles represalias. Aun así, Lagunas continuó con su estilo provocador. Su asesinato reavivó el debate sobre la exposición de menores en redes sociales, la apología del delito y los límites de la fama digital.

La historia de El Pirata de Culiacán es un retrato crudo de la cultura del narco en redes sociales, donde la fama instantánea puede tener consecuencias fatales. Su muerte, aún rodeada de incógnitas, dejó una advertencia sobre los peligros de trivializar la violencia en un país marcado por ella.

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