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La jefa de Gobierno, Clara Brugada, informó que más de 800 mil personas se reunieron en la capital para celebrar el triunfo de México sobre Chequia en el Mundial. La UNAM calificó estas celebraciones como un “fenómeno de masas muy impresionante”.
¿Por qué tanta euforia en México?
El investigador Fernando Vizcaíno Guerra, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, explicó que el futbol es más popular en México que en Estados Unidos o Canadá, donde predominan otros deportes. Además, señaló que los gobiernos y los medios de comunicación han dado al Mundial una dimensión política y económica que amplifica el entusiasmo colectivo.
¿Qué razones psicológicas hay detrás?
Vizcaíno Guerra retomó la tesis de Octavio Paz sobre la soledad en México: el pueblo busca superarla mediante la celebración colectiva, el grito y la fiesta. El futbol, dijo, ofrece a los hombres la oportunidad de abrirse, abrazar a desconocidos y vencer el aislamiento, lo que explica las multitudes en el Ángel de la Independencia, el Zócalo y la Glorieta de la Minerva.
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¿Qué pasará si México es eliminado?
El investigador advirtió que, en caso de eliminación, los aficionados sufrirán un duelo colectivo temporal, marcado por tristeza y frustración. Sin embargo, anticipó que las redes sociales se llenarán de memes y críticas como una forma de catarsis y resiliencia.
Luego de la eliminación, una ola de tristeza, frustración e incredulidad golpeará a los aficionados y a los que no lo son tanto y que éstos experimentarán un duelo simbólico por una ilusión compartida que se perdió.
Tras una eventual eliminación de la Selección Mexicana en el Mundial, el investigador de la UNAM anticipa que la crítica pública se desatará como una forma de catarsis colectiva. En ese escenario, el primer señalado será el técnico Javier Aguirre, considerado responsable directo del desempeño del Tricolor.
La inconformidad no se detendría ahí: los jugadores también serían objeto de reproches por parte de la afición, y finalmente la Federación Mexicana de Futbol quedaría en el centro del debate por la calidad del balompié nacional.
Pese a ello, el especialista confía en que la sociedad mexicana mostrará resiliencia. El resultado, recordó, no deja de ser el desenlace de un partido de futbol, y la afición terminará por asimilarlo como tal. La crítica y el humor en redes sociales, añadió, serán mecanismos para superar la frustración y continuar con la vida cotidiana.
¿La derrota también une?
Vizcaíno Guerra subrayó que la identidad de un pueblo puede construirse también desde la derrota:
- El triunfo genera una euforia efímera.
- La derrota dolorosa provoca un duelo colectivo que unifica.
En ese sentido, el discurso social cambiaría de “somos los mejores” a “somos los que resistimos, nos reímos de nuestro fracaso y exigimos cambios”.

