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México.- Hay alimentos o bebidas cuyo sabor parece tener una capacidad especial para despertar recuerdos. Una cucharada de determinado platillo puede evocar una comida familiar, una celebración o incluso una experiencia que ocurrió muchos años atrás.
Esta relación entre lo que comemos y lo que recordamos está vinculada con la llamada memoria gustativa.
De acuerdo con la información de la infografía de divulgación científica de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) este proceso ocurre cuando el cerebro relaciona los sabores con experiencias, emociones o momentos determinados. Por eso, recordar un alimento no implica únicamente identificar su sabor, sino también recuperar parte de lo vivido cuando se probó.
La memoria gustativa forma parte de un mecanismo mediante el cual el cerebro registra información relacionada con lo que ingerimos y las circunstancias que rodearon esa experiencia.
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¿Cómo convierte el cerebro un sabor en un recuerdo?
La explicación se encuentra en la conexión entre el gusto y distintas funciones cerebrales. La información publicada recientemente por la UNAM señala que el gusto se encuentra próximo al hipocampo, una región relacionada con la memoria y las emociones.
Cuando una persona come, el cerebro no procesa únicamente el sabor. También recibe otras señales relacionadas con la experiencia
En los datos presentados se distingue entre señales exteroceptivas, vinculadas con el contexto, y señales interoceptivas, relacionadas con información procedente del propio organismo.
De esta manera, un alimento puede quedar asociado a circunstancias que van más allá de sus características culinarias. El recuerdo puede estar acompañado por el lugar donde se consumió, las personas presentes, las sensaciones experimentadas o las condiciones que rodearon aquel momento.
Así se explica que, después de mucho tiempo, volver a probar determinado platillo o beber alguna bebida, pueda activar una experiencia almacenada en la memoria.
¿Por qué recordar lo que comimos también tiene una función de supervivencia?
La memoria gustativa no solamente está relacionada con experiencias agradables o momentos familiares. De acuerdo con el material de divulgación de la Universidad, recordar aquello que comemos también cumple una función vinculada con la supervivencia, pues permite identificar alimentos que el organismo puede asociar con experiencias favorables o desfavorables.
La información señala que este mecanismo puede ayudar a mantenernos alertas sobre aquello que conviene o no consumir. En otras palabras, la memoria de un sabor puede convertirse en una referencia para futuras decisiones relacionadas con la alimentación.
Esto ayuda a entender por qué ciertos sabores permanecen asociados a experiencias particularmente intensas. Un alimento puede convertirse en el detonante de un recuerdo porque el cerebro almacenó conjuntamente sus características gustativas y las señales que acompañaron aquella experiencia.
Por eso, comer también puede ser una forma de recordar, cada sabor puede quedar unido a circunstancias, emociones y momentos que posteriormente vuelven a nuestra mente cuando encontramos nuevamente ese alimento.
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