Con el objetivo de frenar la adicción digital, el ciberacoso y el deterioro de la salud mental, varios países han implementado medidas para restringir el acceso de niñas, niños y adolescentes a las redes sociales. La iniciativa, que recientemente cobró fuerza en Francia, ha generado eco en naciones como México, donde las autoridades aún debaten sobre una regulación específica.
¿Por qué se busca limitar el uso de redes sociales en menores?
La OMS advierte sobre un “fuerte aumento” en el uso compulsivo de redes sociales entre adolescentes, lo que se traduce en:
- Trastornos emocionales: depresión, ansiedad, aislamiento y bajo rendimiento escolar.
- Mecanismos adictivos: funciones como el scroll infinito y las notificaciones diseñadas para retener usuarios.
- Violencia digital: exposición a ciberacoso, autolesiones y explotación sexual en línea.
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¿Qué medidas han tomado otros países?
- Australia: prohibición total para menores de 16 años en TikTok, Instagram, Snapchat y YouTube, con multas a las plataformas.
- Francia y Reino Unido: límites de edad (15-16 años) y restricciones a funciones adictivas como la reproducción automática.
- Unión Europea (España, Dinamarca, Austria): edad mínima obligatoria entre 14 y 16 años con verificación estatal.
- Estados Unidos: leyes estatales que prohíben cuentas a menores de 14 o 15 años sin consentimiento.
- Asia (Vietnam, Indonesia, Malasia): restricciones de uso; en Vietnam los menores pueden tener cuentas, pero no publicar ni reaccionar.
¿Cuál es la situación en México?
El debate continúa, ya que más del 90% de los adolescentes mexicanos usan internet. Autoridades analizan medidas similares a las europeas, enfocadas en limitar el acceso y proteger la salud mental de los jóvenes.
¿Qué recomiendan los expertos?
La prohibición legal debe acompañarse de educación digital en escuelas, límites consensuados en el hogar y exigencias a las empresas tecnológicas para eliminar funciones adictivas. La OMS y UNICEF sugieren tratar la adicción a pantallas como un problema de salud pública, promoviendo límites de tiempo y actividades fuera de línea.
La discusión sobre el uso de redes sociales en menores refleja un cambio regulatorio global que busca equilibrar la conectividad digital con la protección de la salud mental. En México, el debate sigue abierto y podría marcar un precedente.
