La exdiputada sinaloense Lucero Sánchez López, apodada por los medios como “La Chapodiputada”, rompió el silencio en una entrevista con el youtuber Gusgri, donde narró cómo inició su relación con Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2010. Según su testimonio, no fue una decisión voluntaria, sino una experiencia marcada por aislamiento, control y violencia.
¿Cómo comenzó la historia?
Sánchez López contó que conoció a Guzmán Loera cuando tenía 21 años y trabajaba como estilista en comunidades de la sierra de Sinaloa. Fue llevada a un rancho El Carrizo de la Petaca, en Tamazula, Durango bajo la promesa de trabajo, donde descubrió que su hermano trabajaba para el capo.
“¿Tú qué haces aquí?”, le preguntó, según recordó en la entrevista. Su hermano incluso la habría reprendido por haber acudido al lugar.
¿Cómo fue el primer encuentro?
El primer encuentro de Lucero Sánchez López con quien después identificaría como Joaquín “El Chapo” Guzmán ocurrió en un ambiente cotidiano. Según relató, fue en la cocina de una humilde casa de adobe donde un hombre se presentó únicamente como “Juan”, una identidad que en ese momento no despertó sospechas.
De acuerdo con su testimonio, en aquel lugar nadie mencionaba el nombre real del capo ni su apodo. A ella se le hizo creer que se trataba de un ganadero de la región, alguien que ofrecía empleo a los habitantes de las comunidades serranas. Esa fachada fue la que, inicialmente, ocultó la verdadera identidad del hombre que más tarde marcaría su vida.
¿Qué episodios marcaron su relación?
Una semana después de haber llegado al rancho, Lucero Sánchez López vivió un episodio que comenzó a revelar la verdadera identidad del hombre que conoció como “Juan”. Mientras cocinaba junto a una trabajadora llamada Liliana, un integrante del grupo, conocido como Medusa, se acercó y discretamente colocó un papel doblado en la bolsa de su suéter.
La instrucción fue clara: no debía mostrarlo a nadie. Al abrirlo, encontró una nota en la que se le describía como una mujer “muy hermosa” y estaba firmada por “El tío”. Intrigada, guardó el mensaje durante algunos días hasta que decidió preguntar quién era esa persona. La respuesta fue una advertencia: “El tío” era el mismo hombre que la había saludado días antes y debía tener cuidado, porque ya la había puesto en la mira.
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Fue entonces cuando Sánchez López comenzó a comprender que aquel supuesto ganadero no era quien decía ser. Poco después, relató, Guzmán organizó un baile en su honor por ser la “muchacha nueva” en el rancho, pero ella se negó a participar y buscó la manera de evadirlo.
La exdiputada también recordó que en ese tiempo descubrió otro dato que la inquietó aún más: Guzmán Loera se había casado apenas unas semanas antes con una adolescente de entre 14 y 16 años, lo que reforzó su temor y la sensación de estar atrapada en una situación marcada por episodios de control y violencia.
¿Por qué la llamaron ‘La Chapodiputada’?
El apodo surgió en 2015, cuando medios difundieron su presunta relación con Guzmán Loera, incluso durante visitas al penal de El Altiplano. Sánchez López aclaró que nunca eligió ese sobrenombre, impuesto por la prensa y adoptado por la sociedad.
¿Qué impacto tuvo en su carrera política?
La polémica derivó en su desafuero como diputada local en Sinaloa, truncando su trayectoria pública. Desde entonces, su nombre quedó vinculado a la figura de Guzmán Loera, quien hoy cumple cadena perpetua más 30 años en una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos.
En la entrevista, Sánchez López insistió en que su historia no debe reducirse al apodo de “La Chapodiputada”, sino entenderse como la experiencia de una mujer que llegó a un rancho para trabajar y terminó atrapada en una relación marcada por el poder y la violencia.
