Reinventando la Política

El Estado Mexicano que viene de la Revolución Mexicana fue un Estado consolidado por el Ejército Mexicano. Fueron civiles y militares los que votaron la Constitución de 1917, el desarrollo político y la vida institucional se gestó entre generales.
En 1929 el Partido Nacional Revolucionario nace de la conformación de muchas fuerzas políticas locales, forjando esta estrategia política por militares.
De 1929 a 1946 fueron los militares los que eran jefes militares, hasta que llegó al poder presidencial un civil: Miguel Alemán, hijo de un militar.
A partir de ahí se inició un proceso de desincorporar a los militares en las esferas de gobierno, ese costo terminó casi para 1970 y se les dejó posiciones en las cámaras y por lo menos una gubernatura en cada cierto período.
La milicia de 1970 a mediados de los 90´s se quedó en los cuarteles, pero sórdidamente empezaron a tomar las policías, en algo fallaron los gobiernos locales que no se formaron cuadros de seguridad y empezaron a dominar los militares vía la entonces Policía Federal y en algunos mandos en municipios y estados.
A partir de la declaración a la guerra al narco, por parte de Felipe Calderón visibilizó la salida de los cuarteles de los militares.
El presidente López Obrador ofreció meter a la milicia a los cuarteles, pero no pudo, mejor metió a México al cuartel, por eso en esencia, muchas de las actividades civiles de su gobierno la ocupan militares.
De hecho, el presidente gobierna con la ayuda de los militares.
El joven Andrés Manuel cuando era estudiante de ciencias políticas en la UNAM, en una clase aprendió el valor de los militares al estudiar el caso del presidente Salvador Allende y cómo los militares le dieron cuartelazo.
Por eso el presidente sabe que a la fuerza castrense hay que tenerla cerca y tenerla contenta, por eso vemos cómo los “verdes” forman parte de la gerencia gubernamental del gobierno de México.
El presidente López Obrador no sólo no devolvió al cuartel a los militares, les dio responsabilidades y poder de decisión. Va a costar mucho devolver a los militares a los cuarteles, serán décadas, porque no se van a devolver por decreto.
El Ejército de hoy, no es el de Díaz Ordaz, ni el de Salinas, menos el de Fox, este ejército es un Estado dentro del Estado mismo, sumamente empoderado y quien llegue a la silla presidencial va a encontrar a militares ahí despejándole problemas.
El Ejército Mexicano le es leal al presidente de la República y es que ninguno quiere pasar a la historia como el “Chacal Huerta”.
El Ejercito mexicano no sólo es parte del monopolio de la violencia legítima, ahora en México es casi monopolista de la estructura del gobierno federal y el presidente les ha dado “todo y sin medida” dijera el filósofo de Claverías, el gran José José.
Hay que leer muy bien y entender que AMLO va a cerrar su gobierno cada vez más cerca de los militares y hay que recordar que los hombres del poder en sus sucesiones se van cerrando cada vez más su círculo.
Y si algo saben las fuerzas castrenses es cercar. La historia nos lo ha dicho.
