Reinventando la Política

El presidente López Obrador con tal de cambiar la conversación del Fentanilo con el gobierno americano envió una carta a China, principal país de donde presumiblemente llegan los precursores donde se fabrica la mortal droga.
¿No será más fácil poner orden en los puertos? Por ejemplo, en el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, donde se ubican grandes zonas de laboratorios, solamente por citar un punto geográfico. ¿Quiénes manejan los puertos? Por decisión del presidente lo manejan las fuerzas armadas. Entonces, ¿por qué están entrando los precursores chinos?
El presidente le habla a los americanos y a los chinos como si fueran su base política, solamente busca ganar tiempo.
Y cada vez más fuerte, el gobierno demócrata -que tiene contra la pared a Trump- y los senadores republicanos están alzando la voz contra el gobierno mexicano y el fentanilo, ¿y qué hace nuestro Canciller? Jugar en la cancha cuando lo dejan, contestarle a los americanos como le gusta al presidente.
¿Y mientras? El modelo de negocio de esa droga sintética sigue de manera sistemática.
¿Y el ejército? Bien gracias cuidando los puertos, las carreteras, la distribución de medicamentos (y todo lo que eso significa), construyendo carreteras, patrullando carreteras, barrios y ejidos, en pocas palabras tomando el control del gobierno de la 4T. ¿Y el presidente qué hace? En igual de exigir resultados, ¡envía una carta a China!
Después en la mañanera les va a cantar a los Chinos:
“Te escribí una carta y no me contestaste,
Fui a buscarte y ya cambiaste dirección,
Como tengo unas cosas que reclamarte,
Me obligaste a que te cante esta canción”.
El tiempo seguirá corriendo, los precursores seguirán entrando y los americanos fieles a su costumbre ajustarán cuentas con quién más “desconfianza” le tengan o más vulnerable sientan.
Al final del día, los imperios saben cobrarle a quienes no les hacen caso.
La carta a China no ayuda con los americanos, el fuego seguirá creciendo.
