Reinventando la Política

En el caso de los policías municipales que enviaron a realizar el examen de control y confianza a la Ciudad de México, algo nomás no está saliendo como se esperaba, lo que parecía un trámite al parecer mostró una insensibilidad de las autoridades de seguridad pública para con el último eslabón en la cadena de mando de seguridad: los agentes municipales de seguridad y tránsito.
Mientras el secretario de Seguridad Estatal declaraba que los policías estarían instalados en complejos militares para posteriormente irse al Centro Nacional de Control y Confianza para sus exámenes, pues ¡oh sorpresa! La realidad del WhatsApp nos develó que no había tal, no había alojamiento. ¿Quien falló entonces? ¿La Sedena o quién?
Mientras tanto, los policías durmieron algunos en hotel y pagaron ellos mismos, los que no pudieron conseguir dinero para pagar se quedaron en los camiones, pero ninguno de ellos llegó descansado, porque para un examen de ese tipo se necesita llegar tranquilo y descansado mínimo 24 horas, ya que las pruebas exigen estrés y te apuran para todo, por lo que si los policías llegan estresados y mal humorados eso puede pegar en la calificación de los agentes.
Y además las autoridades no se pusieron de acuerdo con los casi 100 agentes que saldrán de la corporación, mientras el General secretario decía que no quisieron hacerse el examen, mientras el alcalde dice que esos agentes se fueron a tramite prejubilatorio y por temas administrativos en el sistema aparecían como activos.
Que el 10% o 9% de una corporación se retire puede indicarnos algo. Los mineros utilizaron canarios en las minas de carbón como sistema de alerta temprana para detectar gases tóxicos, ya que esas aves son más sensibles a los gases tóxicos que los humanos, por eso al caer el canario en la mina los mineros salían corriendo porque ese era el aviso que gases tóxicos se habían dispersado y podrían morir.
Esos 99 policías que decidieron irse pudieran ser el canario en la mina, algo vieron o algo no les gustó que se está presentando en el movimiento de la ciudad.
Y el Ejército vigilando, controlando en beneficio del poder establecido, desde el porfirismo así ha sido y con la Revolución tuvieron la opción de ser una institución para el pueblo o para los poderosos… y la frase de hace días en la colonia Miguel Hidalgo lo explica: ¡Mátalo, mátalo! Donde miembros del Ejército querían asesinar a un joven y a muchos nos recordó la frase porfirista: ¡Matalos en caliente! O la frase villista: de ¡Mátalos y después “viriguas”!
Nos devolvimos en el tiempo… y no lo queremos ver.
Mientras que como el Porfirismo o el México postrevolucionario donde el discurso se disociaba de la realidad. Eso se llama desrrealización.
Nos estamos volviendo una sociedad a la que buscan disociar de la realidad y el mejor instrumento para alejarnos rápidamente de la realidad es el miedo.
Y el miedo puede orillar a una sociedad a mutar rápidamente… el problema es que no sabemos si es para crecer o empeorar.
