Reinventando la Política

Muebles de lujo

El filósofo Gilles Lipovetsky llegó a decir que “El lujo era lo más bello, lo más caro y lo más raro. Hoy también es el mal gusto, lo feo, incluso lo vulgar y obsceno”… El pensador de la moda y de la estética en su libro El Lujo Eterno explica que el lujo se volvió visible fuertemente y esto gracias al aumento de marcas presentes en el mercado.

El lujo es jerarquía, no cualquiera puede darse un lujo o darse lujos y mucho menos en Culiacán, una ciudad que encarece los lujos porque en su sociedad enmarca que estos no son para cualquiera, por eso al encarecerlos, denota que no cualquiera puede permanecer o ser parte de la clase social de los lujos.

Y es que en nuestra ciudad se ama el lujo, desde la casa más lujosa hasta el barrio más humilde.

Es un pequeño lujo, pero creo que lo valgo, decía la actriz Cybil Shepard para la marca L’Oréal desde los 80´s.

Pero en los últimos días en Culiacán algo ha pasado con el lujo.

Mucho me he preguntado, ¿qué clase de sociedad vamos a ser los culiacanenses cuando acabe esta crisis de seguridad que estamos viviendo?

Y es que con el miedo personal y colectivo, mucha gente mejor ha guardado el lujo o lo ha dejado para otros días donde reine la paz.

Ya no ves tanto carro o camioneta de alta gama andar por las calles, la gente propietaria de estos vehículos ha preferido en muchos casos optar por algo de bajo perfil, para mejor pasar desapercibido.

Hoy en Culiacán buscamos ser una sociedad así: una sociedad de perfil bajo a la que la violencia no la voltee a ver. Mucha gente ha preferido cambiar su forma de vestir, el vehículo que maneja, el reloj que trae, los zapatos, para mejor pasar desapercibida.

Pareciera que el lujo empezó a esconderse en Culiacán y es que el miedo no anda en lujos.

Lipovetsky es gran filósofo de la estética en entrevista para el diario El País dijo el año pasado que hay en el lujo una parte de sueño.

Para mí es un sueño tener el lujo de un Culiacán tranquilo, donde en la noche ya no se tenga miedo… es un lujo que toda la sociedad bien lo valemos.

Por lo pronto, en Culiacán el imperio del lujo mejor se escondió, no vaya siendo.