El día de ayer, en el programa de Esta Noche Cena Pancho que conduce nuestro amigo Francisco Arizmendi, tuvo como invitados a dos íconos de la cultura popular culiacanense, a dos fabricantes de sonrisas: Tilichito Ben Borush y Michelín.

Sin duda, desde que estos genios del arte clown empezaron la entrevista, fue no sólo una delicia, sino una clase de historia en la que hicieron ver al clown sinaloense como una escuela mundial en la que los rusos siempre les rindieron respeto. Los sketches de Tilichito y Michelín llegaron a presentarse en el Circo Nacional de la Unión Soviética.

Tilichito y Michelin platicaron en el programa sus andanzas por el mundo, pero caló fuertemente cómo ellos anduvieron en Nicaragua en la época sandinista de la contrarrevolución haciendo reír a los niños huérfanos de la guerra. Esto nos demostró cómo, entre la sangre y la muerte, hay gente que busca hacer reír y devolverle la esperanza de la vida a las personas a través del bello arte clown. La anécdota del globo es hermosa. Cuentan Tilichito y Michelin que, para los niños en Nicaragua, los globos son el medio de enviarle mensajes a Dios.

Parte de la historia de Culiacán que nos contaron fue que la “Perla del Humaya” fue sede de un congreso mundial de payasos y vinieron más de 500 de todo el mundo, desde Moscú, La Habana, Managua, París, por citar algunos.

Esa narrativa histórica, además de recordarnos lo que hemos sido como sociedad, nos demostró que podemos tener una mejor ciudad y que podríamos ¿Por qué no? Volver a ser sede de los payasos del mundo, de esos artistas que buscan que a través de la risa podamos construir un lugar mejor donde podamos vivir.

Me fascinó la frase de payasos trabajando. Tilichito me lo confió: una escalera al cielo y una ventana al alma. No buscamos cambiar al mundo, sólo pintar el cielo.

Y me quedé pensando: Cuando todo esto acabe, cuando la violencia calle y las balas se guarden será muy bello ver la ciudad llena de payasos que nos hagan reír como aquel Culiacán de 1988.

Sin duda, la risa que nos hacen brotar los payasos nos devuelve la esperanza de que todo volverá a ser mejor.

Larga vida a los payasos y larga vida a payasos trabajando.

Les recomiendo la entrevista. Dejo aquí el link: