Reinventando la Política

En un país donde un acordeón no sólo es un instrumento musical, sino también es una guía de respuestas para estudiantes que en modo fraudulento usan en los exámenes escolares, debido a que no estudiaron y sacan el instrumento que se enrolla y se desenrolla con las respuestas.
El acordeón es un dispositivo para quien no hizo la tarea, para quien no estudió y de una vez por toda y sigilosamente quiere pasar el examen. Ni más ni menos.
Actualmente en el proceso político, en la reforma para elegir a un nuevo poder judicial, la casta política volvió tan difícil el examen democrático que el poder establecido en algunas partes del país, como en Nuevo León, está desplegando acordeones para que los ciudadanos que no entendieron cómo ir a votar puedan hacer su tarea de forma aprobatoria para los deseos del régimen.
Los acordeones es la última etapa de la línea, de esa voluntad del poder que sale desde la punta de la pirámide hasta la urna electoral.
El hacer un documento en forma de cuadernillo para decirle a la gente por quién votar, es hacerle la tarea a la ciudadanía desde el poder. Es como si en la escuela el profesor te da el acordeón y te dice que lo puedes sacar en el examen siempre y cuando aceptes la calificación que él quiere ponerte.
En esta etapa de nuestra democracia en algunos estados del país irán a escoger a los jueces, magistrados y ministros, con acordeón, con guías de lo que el poder quiere.
Si hubo una criba por parte de todos los poderes de la Unión para escoger perfiles de los candidatos, se armaron listas y aún así se lograron colar perfiles indeseables, además la gente no está informada de cómo votar, además la boleta la conformaron de una forma poco entendible, tan es así que hasta te tienen que decir cómo votar y por quién, como lo hicieron en Nuevo León donde queda claro que el pacto fosforena sigue intacto.
El Poder Judicial sí necesitaba reformas, pero decidieron pasarlo por el poder de las urnas, lo que ha sido un extremo abuso del partido dominante: si tengo el control de las cámaras y de las burocracias electorales, súmale que no hay oposición, puedo hacer lo que quiera hasta obligar a elecciones con perfiles escogidos y armar la narrativa de que el pueblo pone a sus funcionarios del Poder Judicial.
Si esa narrativa fuese cierta, ¿por qué usar el acordeón? El acordeón fue un exceso de una parte del régimen establecido.
Si no sabes como votar por los jueces que (según tú) quieres… entonces el poder te dice cómo votes por los jueces que quiero, el poder de los poderes y así terminarás votando por los jueces del pueblo.
Entonces, ¿quién es el pueblo? ¿El que hizo el acordeón? No más preguntas su señoría.
