
Al Buque Escuela Cuauhtémoc se le conoce como el “Embajador”. De hecho, es una embajada flotante, es la representación de nuestro país allende el mar y también se le dice el “Caballero de los mares”. Es todo un espectáculo verlo fuera del país. Al verlo ondear la bandera en otras tierras, a uno se le llena de orgullo la frase de José Alfredo: “mexicano por fortuna”.
El buque tenía un mes de travesía. Por lo que se conoce, llevaba 277 elementos (64 mujeres y 213 hombres), quienes en su mayoría son cadetes de la Heroica Escuela Naval Militar. El “Caballero de los mares” zarpó del suelo mexicano el 6 de abril desde la VIII Zona Naval de Guerrero. De acuerdo con autoridades de la Secretaría de Marina, la escuela flotante tenía como principal objetivo conmemorar la consolidación de la independencia y el 200 aniversario de la justa heroica, donde el personal de la Armada de México expulsó al último reducto español de tierras mexicanas, lo que marcaría una nueva nación desde la mar.
Como ya lo hemos visto en la realidad de WhatsApp, tras los acontecimientos en el puente de Brooklyn, podríamos enmarcar que la consolidación de la nueva nación, ésta, la del siglo XXI, es que, aunque se estrellen los mástiles del emblema de amistad entre los pueblos y buque escuela, el barco sigue navegando.
En Brooklyn hay cafés, restaurantes y museos. Tiene rato siendo la capital hipster del mundo. ¡Ah! Y también tiene juzgados de la Corte. Que por cierto, los jueces que han llevado casos bastante sonados, estos jueces, han sido nominados por el presidente en turno norteamericano. No son electos.
Pareciera una premonición. A un activo tan querido y respetado como el Buque Cuauhtémoc se le estrellan sus mástiles en Brooklyn. ¿Qué más puede pasar en la capital hipster del mundo? Los americanos son mucho de símbolos y mensajes.
No es fácil navegar en las aguas del Río del Este, y menos en las aguas de la política.
